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Conclusiones de management


Conclusiones de management

En estos días he revisado algunas cosas de mi libro "Who´s Who en el management español" en el que aparecen recogidas las principales aportaciones y pensamientos de 14 autores españoles de referencia. Con todos ellos pude charlar y entrevistarles en su momento. Las principales conclusiones de aquellas conversaciones fueron:

– Entre las cualidades que se exigen del líder del siglo XXI, nuestros expertos ponen el acento, ante todo, en la “flexibilidad” como garantía para responder con éxito a la celeridad de los cambios. La velocidad con la que se suceden los acontecimientos y su impacto en todos los órdenes, demandan del directivo actual, capacidad de respuesta. Las ventajas competitivas tienden a eliminarse o reducirse en periodos cada vez más cortos, lo que obliga a estar permanentemente en la vanguardia de la innovación y ser ágil a la hora de reaccionar a los cambios del mercado.

La pasión también es resaltada como un rasgo característico del buen ejecutivo actual. En este punto nuestros especialistas coinciden con Jack Welch, líder empresarial de referencia, en que la pasión es la chispa que proporciona el impulso vigoroso para alcanzar metas elevadas: “El mundo será de los líderes apasionados y con empuje; gente que no sólo tenga una cantidad enorme de energía sino que pueda proporcionársela a aquellos a quienes conducen”.

– Del empleado del siglo XXI se reclama, como primer requisito, compromiso. La dura competencia que preside el entorno empresarial exige que cada persona que integra la organización dé lo mejor de sí misma. No basta cumplir, se exige más. Resultados extraordinarios van precedidos siempre de esfuerzos extraordinarios, y ello sólo es posible cuando todo el equipo echa el resto. Para ello es necesario que los empleados se sienten involucrados en el proyecto del que forman parte y pueden desarrollarse tanto en el plano “profesional” como en el “personal”.

– Entre las características que definen el perfil del directivo español, conviene resaltar su agilidad para responder con frescura a los conflictos y al cambio de circunstancias. También son destacables su carácter imaginativo y creativo y, a pesar del tópico, su capacidad de trabajo.

– Por el contrario, a menudo los directivos españoles adolecen de falta de planificación y método. La confianza en esa “imaginación” que acabamos de mencionar es, en ciertos casos, una tara que hace que se confíe en exceso de la “improvisación”. También, esa capacidad de trabajo que hemos señalado como “virtud” se convierte en su peor “defecto” al descuidar su parcela más “personal”, y que, sin lugar a dudas, es clave para la compensación de tensiones propias de la actividad empresarial diaria.

– La principal “ventaja competitiva” de las organizaciones del siglo XXI residirá en la innovación; pero no una innovación entendida como la “capacidad de copiar” –también necesaria en muchos casos como estrategia de supervivencia– sino como la capacidad de adoptar una actitud proactiva que permita ir por delante del mercado y anticipar sus cambios. Así, la “visión de futuro”, o lo que es lo mismo, la facilidad para poner los pies en el mañana se torna irrenunciable.

– Respecto a las principales preocupaciones de los Departamentos de RR.HH., nuestros especialistas hacen una distinción entre lo “que es” y lo “que debería ser”. En general, se achaca a estos departamentos su excesiva concentración en cumplir objetivos, con un elevado peso de las labores administrativas. Por el contrario, se aboga por la necesidad de tener un mayor contacto con la línea de negocio para comprender sus necesidades y ser capaces de satisfacerlas eficazmente. También la habilidad para fidelizar el talento y promover el desarrollo “profesional” y “personal” son dos preocupaciones de gran actualidad.

– El liderazgo tiene mucho que ver con la capacidad para sacar lo mejor del equipo y de uno mismo logrando compatibilizar los resultados organizacionales con el desarrollo personal de los empleados.

– Existe una opinión general de que el líder, ante todo, se hace, y aunque pueden existir ciertas cualidades naturales que faciliten el ejercicio del liderazgo, éste tiene más que ver con la actitud, la predisposición, el autoconocimiento, la reflexión constante y las ganas de mejorar continuamente. Echarle las culpas a los “genes” de lo que uno no es, es caer en un determinismo profundamente desalentador que demuestra inmadurez e incapacidad para tomar las riendas de la propia vida.

– Entre los “secretos” para llegar a ser un líder se apunta que lo primero es no obsesionarse con serlo; el líder va surgiendo de manera espontánea mientras se afana diariamente en mejorar y crecer en todos los planos a través del desarrollo de actitudes, aptitudes, conocimientos, habilidades y experiencia. Al mismo tiempo se señalan algunas características que son importantes, tales como: la humildad, la facilidad para escuchar y la capacidad de aprender de los fracasos.

– Existe bastante heterogeneidad respecto a si cualquier persona puede llegar a ser un líder. Algunos rechazan esta posibilidad ya que se necesitan contar con determinados supuestos de partida que no todos poseen. Otros, señalan que no hay nadie que sea un líder en cualquier situación y, por tanto, dependería del contexto: hay personas que podrían llegar a ser líderes en ciertas circunstancias y no en otras. Por último, algunos de nuestros expertos afirman que cualquier persona puede llegar a ser un líder.

– Lo más difícil de ser líder tiene que ver, en primer lugar, con la “soledad” de quien por allí transita, y, en segundo término, con el hecho de no perder el sentido de la realidad, entendido éste como la facilidad para creerse que uno lo sabe todo y olvidarse de la humildad y la capacidad de escuchar tan necesarias en esas posiciones. También el desgaste emocional y ético, ser imparcial y justo, y la complejidad para dirigir ese componente paradójico que son las personas, son otros factores que hacen que la tarea directiva no sea siempre agradable. Tampoco hay que olvidarse de las desvinculaciones, un tema siempre traumático para el directivo cuando tiene que llevarlas a cabo.

– Distintos líderes son señalados con nombres y apellidos como modelos de referencia a seguir y cuyas biografías nos pueden dar pistas sobre las mejores prácticas en gestión empresarial. Entre otras personalidades, destacamos: la Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, Mahatma Ghandi o Václav Havel, aunque sin duda, el romano pontífice, Juan Pablo II, parece ser el líder contemporáneo que más interés ha despertado. Entre los líderes empresariales destaca Jack Welch, ex CEO de General Electric. También es señalado ese líder anónimo y discreto que pasa desapercibido pero cuya labor es incomiable.

– Nuestros expertos están divididos respecto a la afirmación de Daniel Goleman que sostiene que “los jefes más eficaces se preocupan de establecer vínculos personales con sus empleados”. Varios están de acuerdo con esta opinión ya que, en entornos de trabajo en equipo y alta competencia, hay necesidad de una gran cohesión entre sus miembros, por lo que son necesarias unas relaciones personales fluidas más allá de lo meramente profesional; para otros, en cambio, depende del contexto, la situación, el individuo o su estructura de personalidad. En determinadas circunstancias, será positivo favorecer esas relaciones y, en otras, no tanto.

– La formación “técnica” (
hard kills) es destacada con frecuencia como una cualidad “necesaria” pero en todo caso “insuficiente” en la dirección de equipos. A niveles directivos se dan por hecho esos conocimientos pero en ningún caso garantizan la excelencia. Su importancia es mayor en niveles más bajos de la organización, y a medida que se ocupan puestos directivos, las habilidades (soft kills) adquieren mayor importancia.

– Todos nuestros especialistas señalan la relevancia de la educación durante los primeros años de vida como determinantes en el desarrollo de líderes que merezcan la pena. Ahí es donde se aprenden las mejores lecciones de la vida, los valores (integridad, solidaridad, generosidad, saber escuchar, humildad...) que resultan determinantes para el éxito de la persona, y se sientan, en general, las bases robustas de lo que será la persona adulta.

– Entre los mensajes a los futuros líderes del mañana, predominan las voces que sugieren pasar de una visión reduccionista de la empresa típica de décadas anteriores, únicamente centrada en intereses “crematísticos”, a una visión más global e integral donde los aspectos “sociales” a todos los niveles (empleados, clientes, directivos, sociedad, etc) sean tenidos muy en cuenta.

– Entre las cualidades que demandan los empleados de sus superiores, destaca por encima de las demás, la coherencia: la consistencia entre lo que se piensa, dice y hace. Los directivos “camaleones” son tremendamente dañinos para la solidez de los equipos de trabajo, ya que la pérdida de credibilidad repercute de manera demoledora en las ilusiones del grupo. El ejemplo es la mejor manera de ganarse la confianza de los empleados. Asimismo, la capacidad de escuchar es con frecuencia reclamada por los subordinados, quienes quieren participar y sentirse cómplices de los resultados de la organización. La integridad y la honestidad también son características apreciadas.

– Los ingredientes para desarrollar una carrera profesional destacada tienen mucho que ver, en primer lugar, con una sólida formación que hay que estar actualizando continuamente; en segundo lugar, tener entre manos un proyecto ilusionante que nos entusiasme y con el que nos sintamos cómodos; por último, mucha capacidad de trabajo y perseverancia, porque ninguna meta grande se alcanza sin esfuerzo y sacrificio.

– La mayor parte de nuestros expertos se manifiestan a favor de la “automotivación” como estrategia de crecimiento. Nadie puede motivar a nadie, cada uno se motiva a sí mismo. Los empleados que destacan no buscan descargar responsabilidades en sus superiores esperando que les motiven. El directivo puede motivar a terceros como una actividad temporal, pero dejará de surtir sus efectos si el empleado no está volcado con el proyecto. Los empleados “maduros” se bastan así mismos. Hay que buscar aquellos retos y empresas que satisfagan nuestras aspiraciones. Cuando el corazón no está en el proyecto es mejor abandonarlo –o al menos intentarlo– y probar suerte en otros desafíos. La dura competencia a la que asistimos exige que cada empleado dé lo mejor de sí mismo y esto sólo es posible cuando el compromiso en la causa es absoluto. Hay tareas que no se delegan; la auto-motivación es una de ellas. El líder podrá facilitar las condiciones adecuadas para que ésta se produzca, pero ya está. Luego cada uno es responsable de su proyecto vital.

– El talento es definido como el producto de “competencias” (aptitudes) por “compromiso” (actitudes), definición dada por el profesor de la Universidad de Michigan, Dave Ulrich. Las “competencias” hacen referencia a los conocimientos, capacidades y experiencia para desempeñar una función, mientras que el “compromiso” –o la pasión en la causa–, como ya hemos adelantado con anterioridad, es el auténtico elemento diferencial de la excelencia. No basta tener competencias, hay que poner el alma para diferenciarse del resto. El compromiso con el proyecto por parte de los integrantes de una empresa se revela como un auténtico factor diferenciador entre unas organizaciones y otras. Cuando hablamos de “compromiso” nos referimos siguiendo a Meyer, Allen y Smith, a un compromiso “afectivo” –aquellos trabajadores que están en la empresa porque quieren, desean hacerlo, y piensan que es el mejor lugar para trabajar– y no a un compromiso “normativo” –aquellos que están en la compañía porque creen que así deben hacerlo– o “continuista” –aquellos que continúan en una organización porque no tienen otra opción–. Conviene mencionar en este punto las palabras de Peter Senge, quien nos recuerda que “el 90% de la parte del compromiso que creemos que tienen nuestros profesionales no es compromiso sino conformidad”.

– La mejor manera de atraer y retener el talento es ofrecerle un lugar atractivo en el que pueda crecer a todos los niveles, personal y profesionalmente. Cada vez juega un papel más importante en este sentido el concepto de 
employer branding o marca como empleador con una value proposition seductora para la oferta de trabajo.

– La intuición es señalada como una virtud valiosa en la administración de empresas; una película anticipada de los acontecimientos. Pero hay que precisar. Con frecuencia, lo que denominados intuición no es intuición. La intuición no es esa corazonada vaga y alocada y sin ningún sentido que toma el camino de la solución rápida. La intuición es ese pálpito interior fruto de una larga experiencia que nos indica el sendero más oportuno para abordar con éxito el futuro. La intuición goza de mayor credibilidad en la medida que es mayor la experiencia. El periodista del New Yorker, Malcom Gladwell, y autor del libro 
Blink –traducido al castellano como Inteligencia Intuitiva– señala: “A medida que ganamos experiencia en un terreno tendemos a depender más de estas rápidas decisiones subconscientes”; aunque puntualiza: “no quiero que se tome como una cómoda justificación para evitarse el razonar. Ahí es importante rastrear los orígenes de cada prejuicio y decidir en qué aprovecha uno más las ventajas del juicio instintivo, dictado por la íntima experiencia, y en cuáles las de un razonamiento ponderado”. El problema de la devaluación de la intuición estriba, según Gladwell, en “la incapacidad de poder explicar razonamientos no típicamente conscientes. Y hoy todo juicio requiere ser explicado”; y mucho más en las empresas, diríamos.

Por tanto, la intuición no es una decisión carente de fundamento sino que tiene un poso intelectual riguroso cuyas armas son el estudio y la práctica. No es algo innato al alcance de unos pocos privilegiados sino experiencia intensa acumulada. Hay intuiciones “buenas” e intuiciones “malas”; intuiciones “sabias” e intuiciones “engañosas”. Las primeras, aquellas que anticipan resultados sin equivocarse, son siempre el resultado de un trabajo previo. Las segundas, son el recurso del perezoso para no dedicar tiempo y esfuerzo a encontrar la decisión más acertada a su devenir.

La importancia de las intuiciones “buenas” es notable, ya que con frecuencia los directivos tienen que tomar decisiones sin contar con todos los datos encima de la mesa. En definitiva, la intuición bien entendida es atajo inteligente.

– Respecto a la calidad directiva española, nuestros especialistas señalan el amplio margen de mejora que todavía queda por realizar. Si bien contamos con notables niveles de formación “técnica” –el directivo español tiene sólidos conocimientos en sus áreas de especialidad y mejora continuamente– no hay tanto optimismo en cuanto a las habilidades directivas necesarias para gobernar con eficacia. Ello no debe llevarnos a instalarnos en un pesimismo desolador, sino todo lo contrario, debe servir de acicate para seguir profundizando en las mejores técnicas de gobierno para dirigir con éxito. La nota media otorgada por nuestros expertos en este apartado es de un 5,89 sobre 10.

– El nivel de ética de las empresas españolas también es manifiestamente mejorable. Probablemente en las compañías más grandes, sometidas al duro escrutinio de los mercados financieros, se hayan hecho avances más sólidos en esta parcela, pero en otras muchas de tamaño medio o pequeño –la mayoría del tejido empresarial español–, queda un amplio camino por recorrer. La nota media que han dado los especialistas en esta cuestión es de 6 sobre 10.

– Más recorrido queda por andar en cuanto a las prácticas de Responsabilidad Social Corporativa. Aunque también se han hecho algunas mejoras en este terreno, la percepción general es que estos proyectos empresariales tienen más de “continente” que de “contenido”, más marketing que sustancia, más apariencia que realidad. El tema está poco maduro. La nota media asignada por nuestros expertos está por debajo del aprobado; en concreto, un 4,85 sobre 10.

– Tres son las principales ventajas que un Executive MBA aporta a los directivos que acuden. En primer lugar, ser un foro de fusión entre la “teoría” y la “práctica”, entre la “calle” y el “aula”, buscando complementariedades; en segundo lugar, aportar una visión global de lo que es la empresa; por último, el networking o la relación con personas bien posicionadas profesionalmente.

– Muchas han sido las aportaciones resultantes de la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Entre las más destacadas señalamos, en primer término, la atención a los detalles; y en segundo lugar, su inquietud por encontrar un sano equilibrio entre vida personal y profesional.

– Entre los libros de management recomendados a los directivos para su lectura, existe una amplia dispersión dependiendo de la materia a profundizar. Por señalar los propios de nuestros expertos, especialmente interesante es "Management Español: los mejores textos" (Ariel, 2002), donde se recogen algunas de las principales contribuciones de los diez miembros que componen el Top Ten Management Spain.

– Entre los libros clásicos existe una mayor unanimidad; "Ética a Nicómaco", de Aristóteles, es el que más seguidores convoca, especialmente en la versión de Javier Fernández Aguado dirigida a directivos. También "El hombre en busca de sentido", de Víktor Frankl, es otro de los libros más mencionado por nuestros expertos.

– Respecto a las películas de cine que se podrían recomendar a los directivos, éstas también son muy variadas dependiendo del tema a abordar, aunque tres cintas repetidas en la elección han sido: "Gladiator", de Ridley Scott, 2000; "Master & Commander". "Al otro lado del mundo", de Peter Weir, 2003; y "Los chicos del coro", de Christophe Barratier, 2004.
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s2t2 -Encuentra tiempo para todo


Encuentra tiempo para todo

Cameron Chapman

La gestión del tiempo es una de las habilidades más importantes que debe aprender un emprendedor. Con un buen sistema de gestión del tiempo es más sencillo encontrar el necesario para hacer las cosas importantes para ti, ya sea en tu vida personal o profesional.

Una gestión del tiempo con éxito es un desafío, especialmente para los nuevos en el mundo 
freelance o trabajadores autónomos. Cuando hay un jefe diciendo qué hacer y cuándo hacerlo, es mucho más fácil priorizar y saber qué hay que hacer y cuándo. Pero cuando no sólo te enfrentas a las necesidades de tu cliente sino al hoy por hoy de llevar un negocio, además de intentar tener una vida aparte del trabajo, la gestión del tiempo se complica.

Debajo, dieciseis trucos para ayudarte a gestionar mejor tu tiempo y encontrar el momento para participar en lo que es importante para ti. Se incluyen recursos adicionales para mejorar tu gestión del tiempo.

Organízate

Perder el tiempo de tu trabajo buscando cosas que deberían estar a mano, ya sea en tu ordenador o en tu escritorio físico, es una de las más significativas pérdidas que hay. Es algo que varía mucho según la industria o según las preferencias personales, pero descaradamente necesitas habitar en un sistema donde colocar la información, los ficheros y los datos que necesitas cada día. Esto incluye carpetas y etiquetas en tu ordenador, en tus archivos físicos, pilas de papeles y bandejas de entrada en tu espacio de trabajo.

Experimenta con distintos sistemas de organización hasta que encuentres el que funciona para ti. Yo mismo tengo una carpeta llamada «trabajo» en mi escritorio, y dentro de ella tengo una carpeta para cada cliente habitual. Para cada proyecto creo una carpeta para ese cliente mientras trabajo para el mismo, y éstas son movidas a la carpeta «completo» una vez el proyecto es finalizado. También muevo sus datos a mi disco duro portátil apartándolo del disco duro principal de mi portátil. Apenas uso papeles, así que un par de pilas en mi escritorio me sirven.

Separa el espacio de trabajo del espacio para todo-lo-demás

Necesitas un espacio de trabajo dedicado. Si trabajas en una oficina probablemente ya lo tendrás. Pero si vas a trabajar en casa necesitarás algo más de trabajo. Debajo unos cuantos trucos para crear tu espacio de trabajo si no tienes sitio para una oficina como tal.

  • Hazte con un escritorio. No trabajes sobre la mesa de los cafés o donde cenas. Es ineficiente y te encontrarás constantemente guardando y sacando cosas de los cajones. Es mejor tener un sitio donde todo tu material de trabajo está permanentemente a mano.
  • Cuando estés en tu espacio de trabajo, sitúate en «modo trabajo». Viste «ropa de trabajo» cuando estés trabajando. Si es necesario, ponte los zapatos cuando vas a trabajar —es lo que yo hago casi siempre—.
  • Roba espacio sin uso. ¿Hay un cuarto desocupado, la esquina de un cuarto, un simple armario sin usar en casa? ¿Cabe un escritorio? Si es así, ya has encontrado tu oficina. Si el espacio es parte de un recinto más grande considera la posibilidad de adquirir un bastidor para ocultar tu material de trabajo cuando no está siendo usado. Si es un closet o un espacio diminuto, hay escritorios a medida que cumplen la tarea —de otra forma desperdiciarás espacio, con un escritorio mucho más pequeño que el espacio total—. Localiza cualquier espacio sin uso en casa y alójalo como espacio dedicado al trabajo.


Utiliza las herramientas de gestión del tiempo

Hay cientos de herramientas ahí fuera para organizar y gestionar tu tiempo. Ya sea si optas por un libro de citas físico, o un calendario, o una aplicación 
online, saca ventaja de las aplicaciones que ya existen. Yo uso una combinación de herramientas. Remember the Milk mantiene mi lista de tareas —y con la versión Pro las tienes desde tu iPhone—. Tengo un calendario para mi planificación mensual. Y etiqueto mis emails con información importante hasta que he administrado la misma.

Antes solía usar Post-It amarillos a modo de lista de tareas, siempre los ponía en el escritorio delante del teclado, y una agenda Moleskine tamaño bolsillo negra. Funcionaba bien, sólo que al final preferí una lista de tareas que pudiera acceder desde cualquier parte.

Son miles las herramientas de gestión del tiempo. Experimenta con unas pocas y busca las que se adaptan a la forma en la que trabajas. No existe una solución que sirva para todos ahí fuera, pero existe al menos una que funciona para cada uno.

Ponte metas

Ponerse metas es una de las cosas más importantes que uno puede hacer para gestionar su tiempo. Si no tienes metas, ¿cómo sabes qué es importante? ¿Qué merece tu tiempo y tu atención? Respuesta corta: No lo sabes.

No hace falta que sean metas formales. No hace falta que sean a largo plazo —aunque ayuda que lo sean—. Lo que hace falta es que enfoquen tu atención hacia el trabajo importante.

Una meta podría ser tener todo mi trabajo terminado el jueves para poder tomarme el viernes libre, o usarlo para un proyecto personal. Lo que se consigue con esa meta es centrarme en trabajar más eficientemente de firma que termine el trabajo en el 80% del tiempo. Ese 20% de rebaja no suele ser una gran apuesta. Simplemente apagando TweetDeck mientras trabajo, o configurándolo para tomar actualizaciones sólo cada 30 o 60 minutos es una ayuda enorme. O trabajar durante el almuerzo. O levantarse media hora antes o acostarse media hora más tarde.

Las metas tienen que ser específicas. Pueden ser recurrentes tipo «quiero tomarme todos los viernes libres» o de un sólo uso tipo «quiero que mi nuevo sitio 
web esté terminado el martes» o una combinación de los dos. Puedes escribirlos y ponerlos a la vista de forma que siempre estén presentes. Pero ten siempre una meta. Aunque sea tan simple como «termina este artículo antes de comer».

Ponte fechas tope

Son una especie de objetivo predefinido en un proyecto. Si estableces que algo debe estar hecho el próximo lunes, es probable que estructures tu trabajo de forma que esté hecho el lunes. Si no te ocurre esto, necesitas este artículo más que nadie.

Si tus fechas tope no son impuestas por un cliente o un jefe, tendrás que imponértelas tú mismo. Piensa sobre ello cuando quieras acabar algo o quieras avanzar al siguiente proyecto. Pon esa fecha en tu calendario y añádela a tu lista de tareas como fecha límite del presente proyecto. Mejor, cuéntale a alguien que esa es tu fecha límite. Yo las pongo en Twitter y en Facebook para que mis amigos me den el coñazo si se me olvidan. La presión de tus colegas es una forma genial de obligarte a trabajar más duro.

Planea de antemano

Tienes que hacerte un gran dibujo. Mensual, bimensual, anual, depende de tu industria y del tipo de proyectos en los que trabajas. Como he mencionado, tengo un calendario físico con mis proyectos mensuales y mis fechas límite. También marco citas, fechas importantes, y cualquier información que pueda interferir en mis fechas tope o en mi ritmo de trabajo normal. La mayor parte de mis fechas tope van a ritmo semanal o a mitad de semana de forma que un calendario mensual funciona genial para mí. Si usas fecha tope más largas o más cortas tendrás que ajustar la cantidad de tiempo hacia el que necesitas echar tu vistazo para ver a cuánto trabajo te has comprometido contigo mismo en un plazo determinado.

Establece prioridades

Tienes que priorizar el trabajo que haces. Generalmente el trabajo que ha de estar listo antes es el que debe completarse primero. Luego primero está el trabajo para las próximas dos semanas, y luego todo lo demás.

No olvides incluir las prioridades familiares. El primer partido de fútbol de tu hijo es importante, así que llévalo arriba del todo en tu lista. Las visitas al médico, actuaciones de tus hijos, reuniones en el colegio, citas nocturnas, fiestas, todas son tareas a ser tenidas en cuenta cuando planeas tu calendario. Decide qué cosas hay que hacer esté terminado tu trabajo o no —pero aquí no pongas muchas—, qué cosas puedes hacer si has llegado a cierto progreso en tu trabajo —presta especial atención a lo que debe estar completado— y qué cosas no importa hacer o no si tu trabajo no está terminado.

Idea un sistema para marcar prioridades. Por ejemplo, lápices de distintos colores, o estrellas junto a las cosas más importantes, o incluso listas separadas según prioridad. Simplemente asegúrate de que lo que eliges hacer concuerda con tu estilo de vida.

Delega

No hay nada de malo en buscar ayuda ahí fuera de vez en cuando. Puede significar delegar la responsabilidad en un proyecto en algún compañero, o incluso en un asistente. Puede implicar el 
outsourcing de determinados aspectos de un proyecto —investigación, implementación, etc.— de forma que puedas enfocarte en las partes importantes.

No necesariamente tienes que delegar partes de tu trabajo para ser más efectivo. ¿Qué tal si contratas una asistenta para limpiar la casa una vez a la semana? ¿O que tu sobrino te lave el coche en vez de perder toda la mañana del sábado haciéndolo tú mismo? Delegar puede liberar el tiempo que necesitas para hacer lo que es realmente importante para ti. Aunque sea pasar más tiempo con tu hijo o jugar un par de hoyos más al golf.

Optimiza tus procesos

Siempre hay cosas que hay que hacer a diario o semanalmente en tu trabajo que puedes hacer más eficientemente. Revisar las cuentas. Archivar. O esas tareas repetitivas que se incluyen en cada proyecto.

Son cosas que puedes optimizar y realizar de forma más efectiva. Mira cómo las haces ahora y piensa si hay pasos que podrías combinar o simplemente eliminar. Si eres diseñador 
web, puedes crear una serie de plantillas para desarrollar nuevos sitios. O un programa que procese automáticamente las facturas para llevar tus cuentas. Muchas otras cosas pueden hacerse de forma más eficiente, si sólo te tomas el tiempo para identificarlas.

Aprende a decir No

Uno de los sumideros de tiempo para tu trabajo más habituales es simplemente asumir demasiado trabajo. Tienes que aprender a decir «no». Si asumes maś trabajo del que puedes soportar, no sólo dejarás de cumplir tus fechas tope, sino que la calidad de tu trabajo, pero también la de tus relaciones, personales y laborales, se resentirá.

Antes de asumir un nuevo trabajo, mira tu calendario. ¿Tienes tiempo para otro proyecto? Si no, simplemente explícale a tu cliente de que ya son demasiados tus proyectos como para dedicarle al suyo el tiempo necesario. Te lo agradecerán. Y si no puedes eludir nuevo trabajo, dale al menos unas fechas límite realistas en las que puedas completarlo. No digas que lo tendrás para la semana que viene si ya tienes compromisos que ocupan todo tu tiempo hasta entonces.

Lo mismo se aplica a las obligaciones personales. Nadie te obliga a ir a la reunión anual de vecinos. No hace falta que te apuntes a la liga local de fútbol. Porque hayas hecho algo durante diez años no quiere decir que estés obligado a hacerlo los próximos diez años. Aprende a decirle «no» a tus amigos, tu familia, tus vecinos, a todo el mundo, para que tengas tiempo para poder decirle «sí» a lo realmente importante.

Aprende cuándo trabajas mejor

De lo mejor de ser autónomo es poder ponerse su propio horario. Date cuenta de en qué momentos eres más productivo. En mi caso, entre las nueve de la mañana y entre las dos y las tres. Y luego de nuevo entre las seis o las siete de la tarde hasta las once o las doce. No me obligo a trabajar en esas horas en las que no funciono —generalmente entre las dos y las siete de la tarde—. Me aseguro de ponerme a trabajar pronto por la mañana y bien entrada la tarde de forma que pueda hacer más mientras soy más productivo.

Ponte un horario regular

Relacionado con el punto anterior. Debes tener un horario regular e intentar cumplirlo cada día. Si trabajas mejor entre las cuatro de la mañana y el mediodía, entonces trabaja en esas horas siempre. Eso significa dejar de trabajar a mediodía y ponerse a hacer otra cosa. Lo mismo los fines de semana. Si es posible, tómate al menos dos días de descanso a la semana. Si quieres, que no sean el sábado y el domingo. Por qué no el miércoles y el jueves o el lunes y el martes. Lo que funcione para ti. Asegúrate de tener un tiempo de descanso establecido en el que no vas a trabajar, o acabarás completamente quemado.

No pierdas el tiempo

Mira de qué forma pierdes el tiempo todos los días. ¿Compruebas constantemente Facebook o Twitter? ¿Cuántas veces al día te levantas a por un vaso de agua? ¿La sexta vez que sacas al perro esta tarde? Sea lo que sea, plantéate una forma de minimizar su capacidad de interrumpirte. Saca al perro a un largo y generoso paseo pero sólo una vez después de comer. Facebook o Twitter sólo cada hora o cada dos horas, y el resto del tiempo cerradas. Hazte con una botella de agua rellenable para que sólo tengas que ir a la cocina un par de veces al día. Identifica lo que te hace perder el tiempo y elimínalo.

Evita la multitarea

Funciona en algunos casos. Pero cuando se trata de conseguir una cantidad de trabajo sustancial hecha, la multitarea generalmente hace más daño que bien. Trabaja en un solo proyecto a cada momento. No quiero decir sólo en un proyecto hasta que lo hayas terminado, me refiero a cambiar entre tres proyectos cada dos minutos. Establece un mínimo de trabajo por proyecto, ya sean quince, veinte minutos o incluso una hora. Y trabaja sólo en ese proyecto durante ese tiempo.

Lo que también se aplica a intentar trabajar mientras compruebas tu 
email, jugar al solitario, hablar por teléfono, y cualquier otra distracción que te impide dedicar tu atención completa a la tarea en curso.

Tómate frecuentes descansos

Quemarse es lo contrario de ser productivo. Cuando te quemas, ya eres incapaz de enfocarte o de completar tu trabajo tan rápidamente como deberías, o simplemente hacer trabajo alguno. Tomarse frecuentes descansos lo evita. Por ejemplo dar un paseo a mediodía, tomarse un descanso para ver las noticias después de comer, ir de compras a media mañana y no por la tarde. O tomarse una semana libre un par de veces al año. Se llama vacaciones.

Estos pequeños recesos nos refrescan y nos mantienen deseosos de trabajar. Sin ellos hay cansancio y falta de concentración. Yo generalmente salgo de casa un par de horas después del mediodía. Visito a algún familiar, hago compras, paseo con el coche, o en verano nado un poco. También me tomo descansos de cinco o diez minutos a lo largo del día para descansar mis ojos —permanecer frente a una pantalla de ordenador todo el día es terrible para la vista—. Y me tomo fines de semana largos, de 3 o incluso 4 días, de forma regular para recargar las pilas.

Mantenimiento

Es increiblemente importante para cualquier sistema de gestión del tiempo. Pero no se trata sólo de mantenimiento de dicho sistema. Se aplica a todos los capítulos de tu vida que necesitas en buen funcionamiento para conseguir completar tu trabajo.

Esto quiere decir mantenimiento de tu ordenador —copias de respaldo de tus ficheros, vaciar la papelera, limpiar la bandeja de entrada—, mantenimiento básico de tu espacio de trabajo —limpiar el polvo, pasar el aspirador— y del resto de tu casa —limpiar los platos, hacer la colada, reparaciones, etc.—

Y no olvides el mantenimiento de ti mismo. Come bien y haz ejercicio. Verás de qué manera mejora tu productividad.

Puedes preguntarte qué tiene que ver todo esto con encontrar tiempo para hacer cosas. El truco es éste: Si no mantienes todo aquello que lo necesita, eventualmente fallará algo. Algo tan sencillo como tener que hacer la colada un día de trabajo porque simplemente no te queda ropa limpia. O algo peor, heridas o enfermedades. Cuando llegan los desastres inesperados, la productividad se va al carajo. Perderás más tiempo persiguiendo cosas del que perderías si le hubieses dedicado tiempo al mantenimiento. Y si lo incluyes en tu calendario regular, no te llevará demasiado tiempo en realidad.


Visto en Smashing Magazine. Foto de Lanpernas 2.0.
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Cuestiones Ejecutivas
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Administración
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Operaciones
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Calidad
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  • ¿Quién se preocupa por el éxito del proyecto?
  • ¿Qué dirían, preguntarían o aportarían que tú aún no has hecho?
  • ¿Cuál es la peor idea que puedes imaginar acerca de la realización del proyecto?
  • (¿Qué es por tanto la mejor idea que es su contrario?)
  • ¿Qué es lo más indignante que puedes pensar sobre este proyecto?
  • ¿Que haría este proyecto único?
  • ¿Que aún no te has preguntado acerca de esto?
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s2t2 -Ve un Paso por Delante


Ve un Paso por Delante

cut to the chase El Consejo de los Viernes: Ve un Paso por Delante
Una práctica habitual en muchas empresas multinacionales es contar con Planes de Sucesión, los cuales permiten tener ya decidido quién reemplazará a quién cuando se produzca una vacante en alguna posición clave para la organización.
Una de las razones por las que se hace esto es para disponer de un plan de contingencia ante la marcha inesperada de una persona en una posición crítica. Este tipo de prácticas permite que se pueda identificar proactivamente y desarrollar de forma acelerada a los potenciales sucesores para que estén preparados cuando llegue el momento.
La mayoría de las organizaciones no pueden permitirse dejar que el talento existente se vaya desarrollando lentamente de forma espontánea y natural, ya que ello no garantiza que dicho talento esté preparado para asumir mayores responsabilidades cuando sea necesario. Por eso tienen que adoptar una actitud proactiva a la hora de identificarlo y desarrollarlo.
La forma de acelerar el proceso de desarrollo es haciendo que este talento se tenga que enfrentar a una gran cantidad de desafíos variados en un plazo relativamente breve de tiempo.
Esto se consigue haciendo que los profesionales seleccionados ocupen posiciones de muy diversa naturaleza durante unos cuantos meses, típicamente entre seis y doce. El ritmo de cambio constante les obliga a tener que recrear sus redes de contactos muy rápidamente, aumenta su visibilidad en la organización y les aporta experiencia en las distintas áreas de la empresa.
Tú puedes hacer lo mismo de cara a tu carrera profesional.
Resérvate un par de horas para crear tu propio Plan de Sucesión en el que hayas identificado la posición objetivo a la que te gustaría llegar, por ejemplo, en los próximos cinco años.
Toma una hoja de papel y divídela en cuatro columnas:
  • En la primera columna escribe las posiciones intermedias por las que crees que deberías pasar antes de estar preparado para tu posición objetivo
  • En la segunda columna debes anotar las habilidades y conocimientos que crees que se requieren para desempeñar con éxito esa posición objetivo y que aún necesitas adquirir
  • En la tercera columna anota por qué tipo de experiencias te sería útil pasar durante los próximo años de modo que sepas afrontarlas cuando estés en tu posición objetivo
  • En la cuarta columna escribe las relaciones que debes desarrollar de modo que alcances la máxima efectividad tanto en las posiciones intermedias como en tu posición objetivo
Una vez hayas terminado, revisa el resultado y pregúntate si es algo con lo que estás realmente dispuesto a comprometerte, si te compensa el esfuerzo que vas a tener que realizar y si es algo que consideras alcanzable.
Si tu respuesta a las preguntas anteriores es positiva, lo siguiente que hay que hacer es identificar el próximo paso a tomar de cara a la ejecución de tu plan.
Coméntalo con tu supervisor e intenta que se te asignen responsabilidades más amplias. El objetivo de estas responsabilidades ampliadas es que te obliguen a salir de tu zona de confort y te den más visibilidad en la organización. Esfuérzate por conocer a gente de la que puedas aprender y que esté relacionada con las posiciones a las que aspiras. Intenta que alguna de ellas sea tu mentor, si es posible.
Si ves que lo anterior no es realista, revisa tu plan e intenta modificarlo para que se convierta en algo que realmente puedas conseguir.
Saber dónde quieres ir, y qué es lo que te va a ayudar a llegar allí, aumentará enormemente tus probabilidades de tener éxito, a la vez que reducirá de forma significativa el tiempo necesario para ello.
Por eso es muy importante que intentes ir siempre un paso por delante.

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Hábitos de productividad


Hábitos de productividad


Puede ser que cuando hablamos de productividad estemos pensando en la gestión eficiente de nuestros archivos y proyectos. En efecto, la gestión ordenada de archivos permite maximizar nuestro tiempo para dedicarlo a actividades de mayor valor añadido.
Sin embargo, en mi opinión personal y según el contexto actual de era de la información y de cambios socio-económicos constantes, la productividad está íntimamente relacionada con alinear nuestras acciones con nuestros principios, cumplir nuestros compromisos y comunicar eficazmente con los miembros de un equipo.

Crear hábitos para ser más productivos no es fácil pero la recompensa a largo plazo vale la pena. En el ámbito de la creación de hábitos de productividad, Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Eficaz, de S. Covey, es la metodología que más me ha influenciado. Desde mi punto de vista, el éxito de la metodología de los siete hábitos reside en el hecho de que no promete soluciones rápidas y fáciles que nos van a hacer más productivos de la noche al día, sino que empieza con un trabajo personal para identificar nuestros principios. Una vez identificados nuestros principios es más fácil alinear nuestras acciones con estos, es más fácil ser productivos.

Los Siete Hábitos son un buen complemento a GTD, sobretodo para determinar las prioridades que deben conducir a nuestras acciones desde la perspectiva de 9000 metros (objetivos anuales o bianuales), 12000 metros (visión personal a tres o cinco años) y 15000 metros (tu vida). (Ver post las seis perspectivas para definir tu trabajo).

Los tres primeros hábitos están relacionados con el dominio de uno mismo. Para construir hábitos debemos trabajar en nosotros mismos. Estos hábitos son:
1. Ser proactivo.
2. Empezar con un fin en mente.
3. Establecer primero lo primero.

Después de haber trabajado sobre nuestros principios, Covey propone trabajar en hábitos para mejorar la empatía, la comunicación y crear relaciones más sólidas en el ámbito laboral y personal. Estos hábitos son:
4. Pensar en ganar-ganar.
5. Comprender y después ser comprendido.
6. La sinergia.

El séptimo hábito es renovarse continuamente, es dedicar un tiempo semanal a mejorar nuestras condiciones físicas e intelectuales. Covey llama este hábito “afilar la sierra” con analogía a un leñador que está tan inmerso en su trabajo que olvida que afilar su sierra durante unos minutos al día, le ahorraría mucho trabajo.
7. Afilar la sierra.
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y2a -LA CURVA DE LAFFER




LA CURVA DE LAFFER

publicado en el BLOG
http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/curvalaffer.jpg
Curva de Laffer
La curva de Laffer es uno de estos mitos “liberales” que parecen haber invadido el subconsciente colectivo de la sociedad.
¿Qué se conoce por curva de Laffer? Esta curva representa una ecuación matemática que dice que, en ciertas circunstancias, bajar los impuestos puede hacer subir la recaudación fiscal del estado.
¡¿Cómo es eso?! Muy sencillo. Según este modelo, cuando los impuestos en una sociedad son elevados, estos desincentivan la actividad económica. Pongamos un caso extremo, en el caso de que los impuestos fuesen del 100% de los ingresos la recaudación sería cero, puesto que nadie trabajaría para no ganar nada.
Bajo este precepto se dice que, al reducir los impuestos, se incentiva la actividad económica. Si esta actividad crece se invierte más, se contrata más gente, etc. Y todo esto crea más contribuyentes, más consumo, y, por lo tanto, más recaudación fiscal.
Los “liberales” se basan en la curva de Laffer para argumentar lo positivo de una bajada de impuestos: Se pagan menos impuestos y se recauda más, vamos, la medida perfecta.
Pero claro, esto tiene trampa. Porque la curva de Laffer, como su nombre indica, es una curva y no una recta, es decir, no tiene una relación directamente proporcional.
La propia curva de Laffer indica que llega un momento en que la tendencia se revierte, es decir, se hace lógica, y pasamos a una situación en la que a menos impuestos, menos ingresos, correspondiente a la parte izquierda de la parábola.
Lo que explica la curva de Laffer no es que al bajar impuestos aumente la recaudación. Eso es una falsedad interesada, un comentario falaz por parte de los “liberales”. Lo que dice la curva es que al aumentar impuestos se aumenta recaudación pero hay un momento, cuando los impuestos son excesivos, que los impuestos desincentivarán la actividad económica, haciendo contraproducente esta subida.
Por lo tanto existe un punto óptimo, en el que se consigue la máxima recaudación y no se desincentiva la actividad económica. ¿En que punto se encuentra una sociedad? Nadie lo sabe. Pero ese mismo desconocimiento lleva a que sea igualmente probable que estemos a la derecha o a la izquierda del punto óptimo. De hecho, este punto óptimo será cambiante, y dependerá de las circunstancias, del país y de la época.
Cuando los dirigentes de derechas hablan de que subir los impuestos perjudica a la incentivación de la economía y del empleo están presuponiendo que se encuentran en la parte descendente de la parábola, cuando esto es sólo una opinión no contrastada. Sin embargo, parece que la sociedad ha asumido este principio, esta curva de Laffer partida por la mitad que interesa, como una verdad absoluta.
http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/curvapendientenegativa.jpg
Curva de Laffer vista por un "liberal",seguramente debido a algún extraño defecto visual
¿Podría beneficiar a la economía aumentar los impuestos? La respuesta es sí, podría, siempre dependiendo que se haga con estos impuestos. Pongo un ejemplo.
Los impuestos se aumentan, y con ese dinero el estado crea una red de guarderías públicas gratuitas. Como todos sabemos, cuando se crea una red amplia de cobertura (como la sanidad) se minimizan los costes respecto a pequeños centros. Por la misma razón que el sistema nacional de salud consigue las mismas coberturas sanitarias por menos dinero que un sistema privado aquí pasaría lo mismo.
Al haber una red pública y gratuita de guarderías, muchos ciudadanos tendrían una parte de su renta liberada al no tener que pagar una guardería privada. Ese dinero extra incentivaría el consumo y crearía actividad económica.
Este tipo de argumentos no los hará un “liberal” en la vida. Porque, al final, no es cuestión de mejorar objetivamente el funcionamiento económico. Para estos “liberales” la cuestión es seguir los mitos del neoliberalismo, mitos creados por personas que pretendían arrimar el ascua a su sardina y vender a la sociedad como positivo las cosas que eran positivas para ellos.
Un “liberal” no reconocería jamás la conveniencia de subir ciertos impuestos. Un “liberal” cortará la curva de Laffer como le interese y no reconocerá la mitad que no quiere ver. No reconocerá jamás que puede ser positiva la presencia de el estado en la economía, o las empresas públicas.
Al final, estos “liberales” que pretenden ser objetivos analistas, no son más que aquello que decía no recuerdo qué autor: Fundamentalistas del mercado.
Cuanto más oigo a estos “liberales”, sobre todo después de la que ha caído gracias a estas ideas, más tengo la sensación que se basan en algún tipo Fe religiosa para justificar sus tesis.
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s2t2 -GTD: La Productividad no es la Herramienta


GTD: La Productividad no es la Herramienta


Observo habitualmente un gran interés, en mi opinión algo desproporcionado y en ocasiones incluso obsesivo, por los diversos gadgets y herramientas informáticas existentes para soportar la implantación de GTD.
Sé que esta metodología goza de especial predicamento entre los perfiles técnicos en general y los informáticos en particular, y por tanto entiendo que haya curiosidad por saber más acerca de cualquier nueva aplicación, herramienta o dispositivo informático que aparezca en el mercado.
Sin embargo me parece crítico que seas capaz de mantener la perspectiva y no sobrevalorar la importancia de las herramientas de cara a implementar GTD con mayor o menor éxito.
David Allen habla muy claro al respecto cuando trata el tema de las herramientas. Allen es completamente agnóstico en este sentido y no da más importancia a una herramienta concreta sobre las demás ni tampoco a las que él denomina de alta tecnología frente a las de baja tecnología.
Lo único importante en una herramienta es que cumpla bien su cometido, no que sea más o menos sofisticada.
Las personas que usamos GTD desde hace tiempo sabemos que disponer de una herramienta que se adecue a nuestras necesidades concretas es un requisito necesario para implantar GTD con éxito, pero también sabemos que no es suficiente.
No te engañes: por excelente que pueda ser una herramienta nunca podrá sustituirte.
La herramienta puede ayudarte a recopilar mejor y en menos tiempo, a procesar más fácilmente, a organizar de forma más eficaz de forma que puedas acceder a tus acciones de modo más sencillo. Puede incluso serte útil a la hora de evaluar cual es la próxima acción… Pero en ningún caso la va a hacer.
Y al final, como bien dice Berto, los cuatro pasos anteriores no sirven de nada si no haces.
Lo primero a la hora de implantar GTD, si es que realmente estás comprometido a hacerlo, no es buscar la herramienta más puntera ni el gadget de última generación. Lo primero es leerte el libro de David Allen al menos un par de veces hasta que realmente te hayas “empapado” de todos y cada uno de los conceptos que forman GTD. Sólo entonces estarás en condiciones de abordar la implantación con alguna probabilidad de éxito.
Lo siguiente es seguir los consejos de David Allen para implantar el método por primera vez. Ponerlos en práctica es mucho menos sencillo de lo que parece al leerlos. Como recomienda Jeroen Sangers, comienza con herramientas de baja tecnología y mantente con ellas al menos los primeros meses hasta dominar la metodología.
A partir de ahí podrás hacer lo que quieras en términos de herramientas. Pero no te recomiendo que lo intentes antes o tus probabilidades de éxito son escasas.
Por mala que sea tu herramienta, puedes implantar GTD con éxito si dominas la metodología. Por buena que sea la herramienta, nunca implantarás GTD con éxito si no dominas la metodología.
La productividad no es la herramienta, es lo que tú obtienes cuando aplicas correctamente la metodología GTD.
GTD: La Productividad no es la Herramienta ha sido escrito por José Miguel Bolívar y publicado originalmente en Optima Infinito | Desarrollo Personal, Productividad y GTD. Este artículo está licenciado para su uso bajo una Licencia Creative Commons 3.0 España (Reconocimiento - Uso no Comercial - Compartir bajo la misma Licencia).
Muchas gracias por suscribirte a 
Optima Infinito.
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y2a -Zoho CRM: una solución gratuita para quienes buscan un gestor CRM que "funcione"

Zoho CRM: una solución gratuita para quienes buscan un gestor CRM que "funcione"

CRM Zoho

La búsqueda de un buen gestor CRM es casi como la de un programa perfecto para hacer GTD: muchos fracasan en el intento y el camino hasta encontrar algo que se adecue a lo que queremos puede acabar siendo frustrante. El principal problema para los trabajadores en movilidad es el precio de estos productos: las soluciones más completas están pensadas para grandes empresas y muchas veces no es un gasto asumible si los gastos corren de nuestra cuenta.

Zoho, que se ha especializado en soluciones semigratuitas para empresas, dio no hace mucho una posibilidad muy interesante: la de tener un CRM con suficiente potencial para cubrir nuestras tareas de relación con los clientes y que en microempresas (tres usuarios máximo) es gratis. Más allá de esos tres usuarios, se convierte en versión de pago, con soluciones para pymes y grandes empresas y distintos precios según el uso que le demos.

¿Más allá del precio es una solución útil? Sí. Puede que Zoho CRM no sea el programa perfecto, pero para el trabajo en movilidad es justo lo que se necesita: está situado en la nube, tiene todas las opciones más usadas en este tipo de productos (facturación, campañas, productos, recordatorios), permite personalizarlo completamente y cuenta con el apoyo de una empresa que funciona y que nunca ha dejado de buscar nuevas soluciones online para las empresas.

Uno de los puntos fuertes de Zoho CRM es la posibilidad de gestionar el sistema según roles y permisos. Habrá usuarios que no deban tener acceso a las zonas de la base de datos a las que otros del equipo sí puedan acceder. La configuración de este punto es simple y muy intuitiva, como casi todo Zoho CRM.

Ventana externa

La sincronización con algunos programas habituales en la gestión de agendas y calendarios funciona muy bien. Con Outlook no hay ningún problema, por ejemplo, ya que Zoho ha creado un plugin para unir ambos programas, algo que en entornos empresariales tradicionales facilita mucho la vida: parece que una gran mayoría de empresas no se atreve a probar otro gestor de contacto/agenda/etc…

Además, la importación de datos desde otros sistemas CRM es sencilla y casi sin fallos y tiene un buen manejo del flujo de trabajo, con un potente servicio de alertas y mensajes, de manera que dirigir un pequeño equipo comercial es realmente simple.

El principal problema de Zoho CRM nace también de su mayor virtud: al estar pensado para servir de herramienta a pequeñas empresas o profesionales individuales, Zoho empieza a ser ineficiente cuanto más grandes son los equipos. En entornos de grandes equipos, su uso se vuelve incómodo y farragoso.

A cambio, Zoho está continuamente añadiendo ventajas a su producto. Una de las más recientes ha sido la posibilidad de añadir el correo al propio sistema CRM. Esto no es baladí: de nada sirve hoy en día un gestor de clientes si no podemos saber, en cualquier momento, que conversaciones hemos tenido con ellos. Y el e-mail, aunque parezca increíble, aún no es fácil de conectar con muchos CRMs. Sobre todo, porque si les pides algo así, el precio suele dispararse.

Hablaremos más de CRM en Moviéndonos, por el perfil de muchos trabajadores en movilidad, pero va a ser difícil encontrar alternativas baratas y en la nube que trabajen con la fiabilidad de Zoho CRM, salvo que tu equipo sea amplio.

En Moviéndonos | Pymegem, gestión online

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