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Revisa y Edita un e-mail para que realmente lo lean




El e-Mail es tan fácil de enviar, que a veces no le ponemos el cuidado necesario.  Hemos mencionado que escribir un e-mail es diferente a escribir una carta y hemos tratado este tema anteriormente también, pero en Harvard Business salió un artículo que vale la pena ver con tips muy prácticos.

Menciona que entre "más público" un e-mail, más cuidado hay que ponerle.  Si es un e-mail a 
toda la empresa o algo similar, hay que ponerle mucho cuidado.

Los diez puntos para editar resumo:

1-  
Elimine redundancias.  No repita.  Una vez es suficiente.  Si repites cosas, el lector va a empezar a "escanear" rápidamente y no a leer.

2- 
Use números y datos específicos en lugar de adverbios y adjetivos.  "El proyecto está atrasadísimo en tareas vitales", no es tan claro como "El proyecto está 3 semanas atrasado en la entrega de panes de hamburguesa a Monterrey"  (Aún si no tienes números, elimine los adverbios y adjetivos.)

3- 
Póngale el Contexto.  ¿El lector sabe que si no se entregan los panes de hamburguesa a Monterrey, la compañía perderá $37 millones?  Si no estás seguro, recuérdales.

4- 
Enfóquese en el argumento más fuerte.  ¿Deben entregar esos panes de hamburguesa porque el atrasarse es vergonzoso para la empresa, porque los niños no pueden cenar, o porque está costándole a la empresa decenas de millones?  Tal vez se pueden dar los tres problemas, pero hay una de esas razones que hará que el lector embarque esos panes, dependiendo de quién es el lector.

5- 
Quita Material fuera-de-tema.  Los mejores e-mails son los que dicen una cosa con claridad.  Los e-mails con un sólo tema son más fáciles de archivar y para tomar acción.

6- 
Busque frases evasivas y elimínelas.  "Era a la vez nuestro mejor momento y nuestro peor momento"suena muy poético, pero no sirve para un reporte de estatus.

7- 
Cuidado con el Humor.  ¿Hay algo particularmente chistoso o ingenioso?  ¡Cuídate!  Cosas que nos parecen chistosos en cierto contexto tal vez no sean tan chistosos para el miembro de la junta directiva.

8- 
Si está cargado de emoción, bórrelo.  Si tienes allí una frase que deja muy claro quién ha estado adviriteindo respecto a los panes de hamburguesa desde el principio, bórrelo.

9- 
Cortito Mejor.  Recuerda que el lector está tratando de digerir tu mensaje entre decenas de otros.  Para peores, un BlackBerry o un iPhone tienen capacidad de 40 palabras por pantalla, así que aunque lo veas cortito en la pantalla de tu desktop, puede convertirse en un ensayo largo en una pantalla móvil.

10- 
Consultarlo con la Almohada.  Escríbela pero no la envíes hasta que madure.  Con el tiempo, la urgencia puede bajar y un e-mail menos para que lidien todos los lectores será bien agradecido.
[Harvard Business vía Lifehacker]
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GTD-Diagrama de Flujo de Trabajo Avanzado

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Las 12 leyes de tiempo (Jim Estill)


  1. Tener metas
    No puedes utilizar su tiempo con eficacia si no sabes que es lo que quieres;
  2. Analizar como utilizas tu tiempo
    Siempre te ayuda saber a que te dedicas. ¿Realmente estas trabando en las temas importantes?;
  3. Mantener una lista de tareas
    Y mantiene su cabeza vacía;
  4. Priorizar su lista de tareas
    Para enfocar en las tareas más importantes;
  5. Controlar procastrinación
    Elimina distracciones de su entorno y empieza con la tarea más difícil;
  6. Organización
    Una mesa limpia te ayuda enfocarte;
  7. Delegar
    A la persona más adecuada para la tarea;
  8. Trucos de eficacia
    Siempre puedes mejorar tu flujo de trabajo;
  9. Saber decir NO
    Verifica cada pedido con tu lista de prioridades y metas;
  10. Enfocar
    Si trabajas concentrado consigues más;
  11. Mantiene las pilas cargadas
    Meditación, deporte y comida sana incrementan su eficacia;
  12. Cuídate
    No siempre puedes estar trabajando. Tu tiempo libre es muy importante para tu trabajo.
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Las virtudes de Benjamin Franklin y su método de autoexamen



Benjamin FranklinYa sea por su relevante papel en la fundación de los Estados Unidos de Ámérica (no en vano su rostro está impreso en los billetes de 100 dolares)  o por su labor como inventor (pararrayos, aletas de nadador, lentes bifocales…) seguro que todos hemos oído hablar de Benjamin Franklin.
Según recoge en su autobiografía, en torno a 1728 (contaba 22 años) se propuso alcanzar la perfección moral, y pronto cayó en la cuenta de que para lograr su propósito no bastaba con querer ser totalmente virtuoso. Elaboró una lista de virtudes, intentando englobar todo lo que le parecía bueno y deseable y optando por poner más nombres y menos ideas, antes que más ideas y menos nombres. Así obtuvo esta lista de 13 virtudes:
  1. Templanza: No comer hasta hartarse. No beber hasta alegrarse.
  2. Silencio:No hablar sino lo que beneficie a otros o a uno mismo. Evitar las conversaciones frívolas.
  3. Orden: Colocar cada cosa en su sitio. Dedicar a cada parte de nuestro negocio su tiempo.
  4. Determinación: Decidirse a llevar a cabo lo que sea necesario. Llevar a cabo sin falta lo que se decida.
  5. Frugalidad: No gastar excepto para beneficiar a otros o a uno mismo, es decir, no desperdiciar nada
  6. Diligencia: No perder el tiempo. Estar siempre ocupado en algo útil. Cortar todas las acciones innecesarias.
  7. Sinceridad: No utilizar ningún artificio nocivo. Pensar con inocencia y justicia, y, si hablamos, obrar en consecuencia.
  8. Justicia: No perjudicar a nadie diciendo injurias u omitiendo las buenas obras a que estamos obligados.
  9. Moderación: Evitar los extremos. Evita sentirse ofendido por las injurias tanto como creas que lo merecen.
  10. Limpieza: No tolerar la suciedad en el cuerpo, vestido o habitación.
  11. Tranquilidad: No te molestes por nimiedades o por accidentes comunes o inevitables.
  12. Castidad: Usar rara vez el sexo excepto para la salud o descendencia; nunca hasta la torpeza o debilidad, o perjudicar nuestra paz o reputación, o la de los demás.
  13. Humildad: Imitar a Jesús y a Sócrates.
Debe indicarse que el orden establecido de las 13 virtudes no es casual, si no premeditado y elegido por Franklin (por ejemplo, una vez obtenida y consolidada la virtud de la templanza, lograr el silencio será más fácil).
Es muy probable que cada uno de nosotros hubiera elegido otras virtudes, o las habría definido de distinta forma, pero el método que Benjamin Franklin utilizaba para autoevaluarse, nos servirá a todos. Cada semana se centraba en una sola de las virtudes (enfoque), y se esforzaba en ser fiel a ella en todos y cada uno de sus actos, dejando las otras doce a su suerte natural, a la noche, en su diario, cubría un cuadro similar a este (él utilizaba la inicial de las virtudes, yo he puesto el nombre completo):
LunesMartesMiérc.JuevesViernesSábadoDomingo
Templanza
Silencio
Orden
Determinación
Frugalidad
Diligencia
Sinceridad
Justicia
Moderación
Limpieza
Tranquilidad
Castidad
Humildad
Por cada falta cometida el lunes contra la virtud “templanza”, anotaba en la casilla correspondiente un pequeño punto negro. Su objetivo pues, era lograr pasar la primera semana sin anotar ni un solo punto en la primera línea, para poder luego en la segunda semana ampliar su atención al silencio, por estar ya el hábito de la templanza adquirido. Con este método y trece virtudes, podría hacer un recorrido completo en trece semanas y cuatro en un año. Al empezar a usar este método le sorprendió a Benjamín encontrarse con más faltas de las que había imaginado, pero logró hacerlas disminuir. No nos cuenta si llegó a realizar el objetivo de no hacer ninguna marca, en ninguna de las virtudes. s2t2 -
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6 pasos para planificar proyectos como un profesional



Don't panic
Foto por idhren (via Flickr)
Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.
Muchos pensamos que eso de gestionar proyectos sólo es para gente muy ocupada, con grandes responsabilidades y equipos de mucha gente a su cargo. No nos damos cuenta de que hacemos gestión de proyectos todo el tiempo. Desde organizar una reunión con un cliente, hasta cambiarte de casa, tenemos cientos de oportunidades a lo largo del año para aplicar y beneficiarnos de una gestión de proyectos profesional.
Lo peor de todo es que muchos de los agobios que sufrimos día a día son causa de un mal enfoque a la hora de aceptar –y planificar– el trabajo. Aceptamos los encargos y nos comprometemos a resultados y fechas demasiado rápido, sin pensar primero en cómo lo vamos a hacer o en los posibles riesgos que pueden dar al traste con el proyecto –y lo que es peor, con nuestra credibilidad. Por eso, a continuación os presento un sencillo método en 6 pasos que nos ayudará a planear cualquier proyecto, grande o pequeño, y aumentar nuestras probabilidades de éxito.

Pero antes de empezar, un aviso: no en todos los proyectos se necesita ejecutar los 6 pasos con el mismo nivel de detalle. No es lo mismo un cambio de oficina o planificar una boda, que organizar una excursión de fin de semana con tus amigos. El nivel de complejidad y el grado de tolerancia a lo inesperado son muy diferentes. Antes de aplicar el método evalúa el tamaño del proyecto, las personas involucradas y el resultado que persigues.
1. No te comprometas (todavía). Esto puede ser difícil para muchos, especialmente si quien solicita el trabajo es el jefe. Pero debes aprender a no decir “si” a la primera. Mejor di “le echaré un vistazo y te digo luego” o cualquier otra cosa equivalente. Si sigues los pasos siguientes hasta el final te aseguro que nadie se va a molestar, y tu profesionalidad y credibilidad no quedará en entredicho.
2. Estudia qué es lo que te han pedido. Dedica 10-15 minutos a poner por escrito dos cosas: 1) Qué tiene que suceder para dar por terminado el proyecto; y 2) Quiénes son los que tienen algún interés y qué es lo que esperan.
Este segundo punto puede ser más complicado de lo que parece. Por ejemplo, si se trata de publicar un anuncio publicitario, tu jefe esperará que se haga rápido y al menor coste. Pero él no será el único interesado. También estarán interesados tus compañeros –que la imagen mostrada de la empresa sea la de una empresa atractiva en la que trabajar–, tus proveedores –que se les pague a tiempo–, etc. Todos ellos tienen expectativas, y debes definirlas desde el principio para que todo el mundo termine satisfecho.
3. Determina la secuencia de pasos que tienes que dar. Basándote en la lista anterior, haz ahora una lista de actividades –en términos de resultados intermedios o fases– que habrá que llevar a cabo, hasta llegar al resultado final. Luego desglosa cada una de ellas en tareas específicas que supongan 1-5 días de trabajo, o un esfuerzo de 1-5 personas/día. Por ejemplo, una actividad podría ser diseñar un borrador del anuncio para ser aprobado por tu jefe. Las tareas de esa actividad serían todas las acciones que hay que llevar a cabo para obtener el borrador, como buscar una plantilla, hacer una primera redacción, comprar una o varias fotografía profesionales adecuada, etc.
A la hora de describir las tareas procura ser muy específico, dando todos los detalles que sean necesarios para que no haya dudas sobre cómo debe hacerse –estándares, formatos requeridos, etc.
Por último, para cada tarea indica la duración, es decir, cuándo esperas empezar y terminar la tarea. Ten en cuenta que la duración es diferente del esfuerzo o trabajo. Mientras que la duración se expresa en fechas reales de calendario, el esfuerzo no es más que la medida de cuánto cuesta hacer algo. Por ejemplo, redactar un borrador puede suponer 4 horas de trabajo, pero si tienes previsto hacer otras actividades, es probable que tengas que emplear 2 horas hoy y 2 hora mañana para terminarlo; así, la duración será 2 días, pero el esfuerzo o trabajo será 4 horas.
Dado que estás en la fase de planificación y análisis, puedes hacer suposiciones si no sabes algo –luego veremos cómo encajan las suposiciones en la propuesta final que presentes.
4. Analiza quién debe hacer qué. Para cada tarea de la lista anterior, piensa quién será el responsable de llevarla a cabo. Esto es fundamental para determinar si faltan tareas intermedias que no habías contemplado, y analizar lo que puede salir mal, como veremos a continuación.
5. Piensa en todo lo que puede salir mal. En función del desglose de tareas que ya tienes, revisa una por una y anota en una lista separada qué es lo que puede salir mal, y qué piensas hacer si sucede –es lo que se llama análisis de riesgos.
Yo siempre utilizo un método muy simple para determinar la importancia de los riesgos. A cada uno de ellos le asigno una probabilidad de que suceda –siendo 1 la más baja y 3 la más alta–, y un impacto sobre el resultado final –de nuevo 1 para impacto bajo y 3 para impacto alto. Multiplico ambos valores y obtengo la exposición a dicho riesgo. A mayor exposición, más importante es tener bien definidas las acciones preventivas.
Algo que he aprendido con la experiencia es que, en muchas ocasiones, los riesgos pueden reducirse de forma considerable simplemente dejando colchones de tiempo entre las distintas actividades.
6. Comprométete a lo que puedes hacer de forma realista. Finalmente, ya estamos en condiciones de dar una respuesta. En base al desglose de actividades y tareas, las suposiciones que hemos hecho y los riesgos que hemos encontramos, podrás decir a tu jefe: “si, lo hago, pero suponiendo que tenga tiempo para X, que tenga Y recurso aquí, y fulanito tenga listo Z a tiempo”.
En cualquier caso, con un plan en mano siempre es mucho más fácil negociar los tiempos, las expectativas y el resultado que se espera de nosotros.
¿Planificas tus proyectos de alguna forma? ¿Qué echas en falta en este método? Comparte tu experiencia en un comentario.
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  1. Cómo gestionar proyectos recurrentes con GTD
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Autofocus: el sistema de productividad de Mark Forster



Libreta rallada para Autofocus
Foto por natalinha (via Flickr)
Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.
Hace unos días recibí una pregunta de un lector anónimo en mi formspring sobre Autofocus, el nuevo sistema de productividad de Mark Forster. Aunque conocía al autor, no conocía el sistema, relativamente nuevo –hacía mucho tiempo que no seguía a Forster. Para darle una opinión justa a mi lector, decidí investigar un poco. Y lo que en principio parecía una mera curiosidad terminó por cambiar mi vida productiva.
En este artículo voy a hacer una introducción a la versión 4 de Autofocus, más conocida entre sus practicantes como AF4. De antemano aviso a navegantes: no os dejéis engañar por la simplicidad del sistema, es mucho más potente de lo que aparenta. Si eres practicante de GTD trata de verlo con apertura de miras El primer impulso será de rechazo, tratando de comparar GTD con AF4. Pero cuando uno empieza a trabajar, rápidamente se convence de sus muchísimas bondades. No en vano muchos GTD-ianos veteranos han cambiado a AF4, y yo mismo estoy en proceso de hacerlo.

Qué es Autofocus 4

Autofocus 4 es la cuarta modificación/mejora del sistema de productividad personal Autofocus ideado por Mark Forster, famoso por libros como “Do It Tomorrow”. Si uno lo compara con GTD, podríamos decir que Autofocus está más orientado a “hacer”, justo uno de los puntos más criticados del método de David Allen.
Básicamente consiste en mantener todas las tareas en una única lista, que va evolucionando de forma orgánica con el uso. Una de sus grandes virtudes, como veremos después, es que equilibra muy bien los aspectos cerebral e intuitivo del pensamiento, lo que nos permite hacer mejores elecciones de lo que hacemos, reduciendo la procrastinación y aumentando la motivación por hacer las cosas.
Aunque la especificación de AF4 sólo hace referencia a una lista, puede combinarse perfectamente con otros conceptos de GTD, como el calendario, el archivo “tickler” para recordatorios o la revisión periódica del sistema –aunque para esto es necesario hacer algunos cambios adicionales que veremos en otros artículos.

Qué material necesito

Otra de las ventajas de AF4 es que sólo se necesita un cuaderno rallado, un bolígrado y un marcador fluorescente. ¡Nada más!
El sistema está pensando originalmente para ser implementando con herramientas de “baja tecnología” –y os aseguro que para mi ha sido todo un descubrimiento cuánto ha mejorado mi productividad desde que he empezado a utilizar papel. Sin embargo, es perfectamente posible utilizar el ordenador. Lo único que necesitas es una forma de gestionar una lista, como por ejemplo un editor de textos.
Por cierto que, una de los “beneficios colaterales” de utilizar papel es que se evita la tentación de cambiar de implementación constatemente, algo que han corroborado todos los que han cambiado de GTD a AF4.

Cómo funciona

El proceso es muy sencillo, sólo tiene 7 pasos:
1. Empieza a anotar en la lista todas las cosas que se te ocurran –frentes abiertos en el sentido más amplio de la palabra–, uno por línea. Pueden ser tareas sencillas, proyectos del tipo GTD, o cualquier cosa que represente algo por hacer. No es necesario vaciar completamente la mente en este momento. Después habrá oportunidad de completar la lista según vayan surgiendo nuevas ideas.
2. Dibuja una línea al final de la lista. Todo lo que hay por encima de la línea se llamara la lista cerrada o tarea retrasada –”backlog” en el original en inglés. Conforme se te ocurran nuevas ideas, añádelas después de la línea. Todo lo que aparece después de la línea se llama la lista activa o lista abierta.
3. Debes empezar a trabajar con la lista cerrada. Ve recorriendo las tareas en orden, y trabaja en cualquiera de ellas que sientas está ya lista para hacerse, o por la que te sientas más impulsado a trabajar –ya sea por que te agrade más, por tu sentido de la urgencia, por su prioridad o cualquier otro criterio que se te ocurra… deja que tus partes racional y emocional actúen en conjunto. Tacha la tarea una vez que hayas trabajado suficiente en ella –de nuevo, tú decides cuánto tiempo es suficiente–, y anótala de nuevo al final de la lista activa si todavía requiere más trabajo para terminarla.
4. Repite el proceso hasta llegar a la línea que separa ambas listas, pero no continúes –todavía– por la lista abierta. En lugar de ello, vuelve al principio de la lista cerrada y repite el proceso, haciendo las tareas por las que te sientas más impulsado. Repite el ciclo las veces que sea necesario hasta que recorras toda la lista cerrada sin haber trabajado en ninguna de las tareas.
5. Ahora sí puedes cruzar la línea y trabajar en la lista abierta.
6. Cuando alcances el final de la lista abierta, regresa al principio de la lista cerrada –es decir, sólo completarás una vuelta en la lista abierta.
7. El “juego” consiste en tachar todas las tareas de la lista cerrada. Cuando lo hayas conseguido –hay una excepción que veremos enseguida–, dibuja una línea al final de la lista abierta. Esta será ahora la nueva lista cerrada o lista de trabajo retrasado.

Las tareas procrastinadas

Como seguro habrás imaginado, con este método es posible –por no decir casi seguro–, que las tareas difíciles o que menos nos gustan se quedarán sin hacer en la lista cerrada. ¿Qué pasa cuando pasamos de la lista abierta a la cerrada, y hacemos una pasada completa sin trabajar en ninguna tarea? Pues que tenemos que empezar a tomar decisiones.
Forster nos dice que, en este caso, es momento de dar por terminada la lista cerrada, no importa que haya cosas por hacer. Para ello, utilizaremos el marcador fluorescente, resaltando las tareas procrastinadas, y seguiremos una vuelta más con la lista abierta.
Al volver a la lista cerrada tendrás que decidir una de tres cosas para cada tarea resaltada:
1. Olvidarte de la tarea. Es probable que esa tarea ya no tenga valor para ti, y por eso siempre la saltas de la lista.
2. Cambiar su redacción original. Quizá el problema es que la tarea no está correctamente expresada –por ejemplo, no representa una acción física que puedas realizar, o representa un proyecto–, y por eso la estás procrastinando. En ese caso, debes pensar qué es exactamente lo que significa, reformularla y añadirla al final de la lista abierta para darle otra oportunidad.
3. Volverla a añadir sin cambios. Aunque se puede hacer, debes evitarlo. Hacerlo sin un buen motivo podría llevarte a retrasar decisiones de manera indefinida. Si no has tenido tiempo o ganas de hacer esa tarea, deberías pensar en sacarla a una lista de “algún día/quizá”, crear un recordatorio dentro de un tiempo, o simplemente olvidarte de ella.
Una vez tomadas las decisiones adecuadas, simplemente cierras la lista abierta con una línea, y te olvidas para siempre de esta lista cerrada.

Para quien está pensado

Es tentador pensar que este sistema es demasiado simple, o que no es posible que pueda utilizarlo gente muy ocupada. Bueno, sólo os puedo decir que yo llevo una semana practicando exclusivamente AF4, y ha cambiado muchos de mis paradigmas sobre productividad. Por alguna razón que todavía no sé explicar muy bien,procrastino mucho menos y me siento más impulsado a empezar y terminar las tareas.
Definitivamente, AF4 es tan simple como potente. Y si no me queréis creer a mi, os invito a daros una vuelta por el foro de discusión de la web del autor para que veáis lo que dicen muchos otros conversos.
Ya sé, algunos de vosotros, practicantes de GTD, estaréis preocupados por asuntos como los contextos y las revisiones periódicas. Bueno, en mi corta experiencia con AF4 he descubierto que esos conceptos están más ligados a la metodología GTD que a principios universales de productividad –este es uno de mis cambios de paradigma a los que me refería antes. Sin embargo, y a pesar de lo que opinan muchos puristas de GTD y AF4, creo que hay muchos conceptos de ambos sistemas que se pueden combinar. De hecho estoy en el proceso de modificar AF para obtener lo mejor de ambos mundos, y espero publicar mis conclusiones durante los próximos días.
Os invito a que provéis AF4 durante un tiempo, quizá un par de semanas. Es una experiencia que merece mucho la pena, de verdad. Yo seguiré experimentando y compartiendo mis descubrimientos con vosotros, que prometen ser muchos y enriquecedores.
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Definición de “hábito” por Stephen Covey



Uno de los libros que me gustaría meterme bien en la cabeza es “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, una famosa obra de Stephen R. Covey del que se han vendido más de 15 millones de ejemplares en todo el mundo. Al principio de este best seller, antes de entrar en materia, se dedica un capítulo a proporcionar al lector un panorama general de los siete hábitos, y al dar esa visión de conjunto, se define lo que es un hábito. tenemos, en primer lugar, una definición “corta”, que literalmente dice:
Los hábitos son factores poderosos en nuestras vidas. Dado que se trata de pautas consistentes, a menudo inconscientes, de modo constante y cotidiano expresan nuestro carácter y generan nuestra efectividad… o inefectividad.
Y en una definición más amplia y jugosa, para la que Covey utiliza como ejemplo el hábito de escuchar: el hábito es la intersección de tres elementos:
  • conocimiento
  • capacidad
  • deseo
habito
Conocimiento. Saber que hacer y por qué. Puede que en mis conversaciones hable mucho y no escuche nada y esté tan tranquilo, sin ni siquiera saber que necesito escuchar más. Tener el conocimiento de que debo incorporar una nueva pauta de conducta a mi vida cotidiana es el primer elemento del hábito.
Capacidad. Saber como hacer. Si ya he notado la necesidad de escuchar, puede que aún no sepa como hacer para escuchar realmente a la otra persona.
Deseo. Querer hacerlo. Si sé que tengo que escuchar, y se como hacerlo pero no quiero hacerlo… simplemente no podré desarrollar el hábito.
Podemos cambiar y crecer actuando sobre nuestros hábitos, pero para tener éxito en el proceso, debemos trabajar cada uno de los tres elementos mencionados.
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Gestiona mejor tu vida: método




Listas de tareas

Foto por luc legay (via Flickr)

(Este artículo forma parte de la serie Gestiona mejor tu vida. No te pierdas el resto.)


Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.


Después de haber adquirido proactividad, perspectiva, simplicidad y enfoque, llega el momento de aprender el método para gestionar y completar las tareas diarias. Como veremos a continuación, de nuevo Berto propone cinco pasos o técnicas que, combinadas utilizando los giros anteriores, nos proporcionarán un buen método de trabajo.


En el fondo, lo que Berto propone no un proceso ligero, muy cómodo para el principiante, que integra prácticas y hábitos sobradamente probados para asegurarnos el éxito productivo. Veamos cómo funciona.




1. Mantener 2 listas de tareas. Aunque en realidad debería decir 2(+1). Todas las tareas y compromisos que surjan a lo largo del día van a la lista de entrada; las dejamos ahí, nos olvidamos de ellas y seguimos trabajando en lo que tengamos en la lista de salida, o la lista de las cosas que tenemos que hacer hoy sin falta. Al final del día tendremos que haber vaciado la lista de salida, y revisaremos la lista de entrada para definir la nueva lista de salida del día siguiente. Mediante nuestro conocimiento de las urgencia e importancia de las cosas que hay en la lista de entrada, decidiremos qué mover a la lista de salida y qué mantener en la lista de entrada hasta una mejor ocasión.


En línea con el enfoque de mañana que vimos en el giro anterior, Berto sugiere realizar una segunda revisión de la lista de salida todas las mañanas. De este modo tendremos una idea de lo que nos espera, y nos prepararemos psicológicamente para la jornada.


La tercer lista, que Berto denomina la lista permanente, es completamente opcional. En ella anotaremos todas las cosas que quizá deseemos hacer algún día, pero que ahora no son urgentes o importantes. Si decidimos tenerla, será suficiente con revisarla cada 2-3 semanas, de manera que podamos decidir si ha llegado la hora de mover algunos de sus elementos a las otras dos listas.


2. Identificar las tareas clave. Son aquellas tareas que por su importancia o esfuerzo requerido, van a demandar más concetración y energía por nuestra parte. Debemos identificarlas al crear la lista de salida cada día, y si es necesario, marcarlas de alguna forma para tenerlas siempre presentes de un vistazo.


Las tareas clave hay que iniciarlas y terminarlas en el momento más productivo del día, generalmente por la mañana. Desde luego, nunca debemos intentar estas tareas en momentos de baja energía o o si no tenemos tiempo suficiente para terminarlas, como después de comer o antes de salir para una cita. Nunca hay que dejar las tareas a medias.


Y también fundamental es saber distinguir lo urgente de lo importante. Quien se rije sólo por lo urgente siempre estará en un permanente atasco productivo.


3. Aplicar el minuto de oro. Como regla general, nunca debemos interrumpir una tarea –mucho menos si es una tarea clave– hasta haberla terminado completamente. Con una única excepción: si llega hasta nosotros una tarea que puede realizarse en 1 minuto –orientativamente–, debemos realizarla en el momento y quitárnosla de encima. Añadirla a la lista de entrada y gestionarla consumirá más de nuestros recursos que simplemente hacerla.


4. Gestionar las tareas repetitivas por parcelas. Muchas de las tareas que debemos hacer son tan necesarias como mecánicas y repetitivas. Debemos seleccionar los mejores momentos del día para hacer todas las tareas repetitivas del mismo tipo juntas, limitando el tiempo que le vamos a dedicar de antemano. Así conseguimos la máxima eficiencia, y evitamos derrochar más tiempo y energía de lo estrictamente necesario.


5. Aprovechar los “tiempos muertos”. O como los llama Berto, los rincones del día. Identificar correctamente los pequeños bloques de tiempo que se producen a lo largo del día, y utilizarlos para completar tareas, es fundamental para estirar el día y hacer que rinda mucho más.




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  1. Gestiona mejor tu vida: enfoque
  2. Gestiona mejor tu vida, de Berto Pena
  3. Gestiona mejor tu vida: proactividad
  4. Gestiona mejor tu vida: simplicidad
  5. Gestiona mejor tu vida: perspectiva
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Fabricantes de marca, contra las marcas blancas

NOTA DE VRedondoF :
Mi profesion siempre estuvo ligada a la venta (Una cadena de supermercados) por ello hablo con conocimiento de causa.
Este rifi rafe viene de hace años , las grandes marcas ( precisamente las que se citas aqui) llevaban IMPONIENDO sus productos a la DISTRIBUCION y haciendo condiciones especiales a los grandes como Continente , Pryca (ahora Carrefeour ) Simago .. etc etc ... en funcion de ello los "grandes" podian comercializar" mas barato" que las cadenas de supermercados y por ello fueron poco a poco cerrando todas las empresas pequeñas y medianas de distribucion( esto es GENERALIZANDO).
Solo teneis que ver que quedan cuatro cadenas de supermercados .. y todas muy muy grandes.
Por ello en su momento cadenas como Centra , Spar Vivo , Mercadona , Eroski etc etc que eran "pequeñas cadenas" , empezaron a introducir sus marcas blancas mas baratas de buena calidad y ademas a unos margenes adecuados.
La lucha ha llevado varios años , de tal forma que se han ido posicionando y cada año le comian mas participacion a las grandes marcas.

Hoy dia y despues de la "DEPURACION" de todas las cadenas de supermecado medias , hay un equilibrio entre marca de Proveedor y marca blanca , ello ha contribuido a "SUJETAR" los precios de las Grandes marcas y que dejaran de "ABUSAR" de la distribucion , "usease" logran UN EQUILIBRIO y que no hubiera una posicion excesivamente dominante.
Hay casos como el de Mercadona que ahora es al contrario, con su Marca (Hacendado , deliplus etc ) "ABUSA" de las grandes marcas .... Juan Roig sabe lo que hace ( es el que mejor lo hace) pero eso las grandes marcas no lo debian criticar ya que Mercadona hace lo que ellos hicieron en su dia .. IMPONER CONDICIONES.
El publico cada vez entiende mas y tiene mas CULTURA DE PRODUCTO ... ese es el camino , que haya de todo tipo de OPCIONES en el comercio y que el publico elija la que quiere , que pruebe analice y decida.
Los argumentos que dan los fabricantes de Grandes Marcas son argumentos LOGICOS ( se defienden) y "DEMAGOGICOS" ( No se como no les da verguenza el dar estos argumentos) , ya que cada vez su participacion es menos y se vive muy bien "encima la burra" pero la competencia debe venir para todos ... y tendran que ESPABILAR y cada dia ajustar mas sus precios , dejandose de .. ( Como dijo el gallego) "DEIXATE DE DIXIOME , DIXIOME Y PATAQUEIRADAS".
¡¡ VIVA LA MARCA BLANCA !! .


Danone, Nestlé, Kellogg, Freixenet, Gallina Blanca, Campofrío, Sos, Pepsi y Kraft alarman sobre la tendencia de preferir los productos de bajo precio



EUROPA PRESS - Barcelona - 08/04/2010 17:45

El presidente de Danone, Javier Robles, abogó hoy por dirigirse a la "conciencia" del ciudadano, más que a su faceta de consumidor, para interiorizar que la marca de fabricante es sinónimo de calidad, empleo e innovación, y afirmó:"comprar marcas blancas no solucionará los problemas de este país".
Robles indicó que, en época de crisis y con altos índices de desempleo, es comprensible que los más afectados opten por el factor precio, pero resaltó que la mayoría de la población no está en esta situación. Insistió en que "con bajo precio no hay espacio para innovar".
Robles participó en una serie de mesas redondas sobre marcas en la escuela de negocios Esade de Barcelona. Remarcó que la innovación es una actitud en la forma de afrontar la empresa, que parte de la base de que "todo se puede mejorar". No consiste sólo en lanzar nuevos productos, dijo, sino en aportar nuevos beneficios.
El vicepresidente y director general de Nestlé España, Bernard Meunier, explicó que su compañía lanza cada año 90 nuevos productos. En los últimos tres ejercicios, el 12% de las ventas procedieron de nuevos productos y está previsto que el nuevo mercado represente un 30% de las ventas en tres años.
Para el presidente de Freixenet, José Luis Bonet, "sólo con marcas internacionales, los países contarán". En su opinión, la imagen y la reputación de un país están relacionadas con sus marcas, algo que pretende potenciar el Foro de Marcas Españolas que preside Bonet.
El director general de Gallina Blanca España, Jordi Franch, coincidió en que "los países también son marcas". Defendió el rol del I+D de las marcas y aseguró que más del 70% del consumo del país es de productos de marca.
En opinión del director general de Campofrío Iberia, Fernando Valdés, no se trata tanto de batallar entre si la marca de fabricante da calidad y la marca blanca da precio, sino en encontrar el justo equilibrio en la relación calida/precio.
El director general del Grupo Sos, Juan José Landazuri, consideró que los tres aspectos "genéticos" de la marca son su factor diferenciador, la presencia internacional y la contemporaneidad, además de que la alimentación cada vez está más relacionada con la salud.
El director general de Pepsico Iberia, Xavier Orriols, sostuvo que "es muy difícil patentar ideas", y defendió que las marcas crean empleo y productos de calidad, mientras que el negocio de bajar precios tiene unos márgenes muy estrechos.
También el vicepresidente y director general de Kraft España, Maurizio Brusadelli, remarcó casos de éxito mundial como el queso para untar Philadelphia y las galletas Oreo, a la vez que "cada año" sufren intentos de copias y los llevan ante los tribunales.
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Gestiona mejor tu vida: simplicidad

de El Gachupas
Escritorio minimalista
to por mkosut (via Flickr)

(Este artículo forma parte de la serie Gestiona mejor tu vida. No te pierdas el resto.)
Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.
Después de echar un vistazo a los giros 1 –proactividad– y 2 –perspectiva–, le toca ahora el turno a la simplicidad. Lo seres humanos tendemos generalmente a complicar las cosas. Por alguna extraña razón pensamos que lo complejo supera a lo simple. Que cuanto más grande y más rápido es mejor. Y curiosamente, la experiencia nos enseña que eso no es cierto.
La simple generalmene es más efectivo, funciona mejor y resulta más adecuado que lo complejo. La mayoría de las personas altamente efectivas utilizan herramientas sencillas, tienen hábitos sencillos y utilizan pocas herramientas. La complejidad en la que nosotros mismos nos metemos sin darnos cuenta es la responsable de muchos de los problemas productivos. Así que ha llegado el momento de deshacernos de ella.
Para ello, Berto propone 5 hábitos básicos:
1. Marcarse pequeños objetivos. Para conquistar grandes cambios hay que fijarse objetivos intermedios pequeños, fácilmente alcanzables. Con constancia, cada vez iremos cumpliendo más y más objetivos, ganando motivación y afianzado los resultados. Tenemos que comprender que no hay atajos. La única forma de ganar una carrera es ganando las distintas etapas. Con disciplina y constancia, al final siempre se llega a la meta.
2. Valorar lo pequeño. En muchas más ocasiones de las que imaginamos, lo simple gana a lo complejo. Muchas veces lo complejos sólo sirve para deslumbrar, pero no resulta más efectivo ni mejor. Aprende a sacarle el máximo partido a lo que ya tienes y no busques la panacea en nuevas y supuestamente mejores opciones. Hacerlo sólo te hará perder el tiempo, y raramente te aportará valor.
3. Hacer sólo una tarea a la vez. La sociedad actual nos empuja a tratar de hacer muchas cosas al mismo tiempo, en un afán por ser más eficientes. Sin embargo, la multitarea no es una capacidad –nadie, ni siquiera las mujeres pueden hacer dos cosas al mismo tiempo, aunque a veces tengamos la ilusión de que es así. La multitarea sólo es recomendable para tareas mecánicas que necesitan poca concentración. Para el resto de actividades, la multitarea es peligrosa porque favorece la mediocridad, el retraso en la entrega, la ansiedad y la precipitación.
4. Definir y fijar límites. Todos tenemos una cantidad limitada de energía diaria para dedicar a las cosas que hacemos. Así que, para cumplir con nuestros objetivos parciales es necesario fijar un límite, tanto al número de cosas que hacemos como el tiempo que le dedicamos a cada una de ellas. Gracias a ello obtendremos cuatro beneficios: control sobre lo que hacemos, respeto por nuestro tiempo y nuestros recursos, mayor concentración durante el trabajo, y mayor flexibilidad para organizar las actividades.
5. Soltar lastre. Finalmente, debemos adquirir el hábito de revisar todo lo que hacemos, y eliminar todas aquellas actividades que ya no nos aportan valor. Mantener esas actividades con nosotros supone una carga, pues tendremos que seguir dedicándole una energía que podríamos estar enfocando a otras cosas más importantes.
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