X FECHAS

x orden alfabetico

ENLACES

+ vistas

varios

VARIOS


Contador Gratis
relojes para blogger html clock for websites contador de usuarios online
PULSAR   1  de arriba para cerrar pestaña

GTD y el eslabón más débil



GTD y el eslabón más débil
En los últimos meses he vuelto a retomar GTD puro como metodología de organización y productividad personal. 


No es que me parezca que Autofocus no es un buen sistema, simplemente mis circunstancias han cambiado. Ahora tengo que manejar muchos más proyectos, grandes y pequeños, de una forma más estructurada y ordenada. Y Autofocus, o al menos Autofocus sin ayuda de otras herramientas y métodos, no resulta la mejor opción.


Y retomando viejos hábitos he recordado cómo fue la experiencia de mi primera implementación del método de David Allen. Como todos, yo también pasé por etapas de mucha emoción, seguidas de caídas estrepitosas del que Allen llama el “vagón de la productividad”. 


Adoptar y asimilar íntegramente GTD no es una tarea fácil. Requiere de paciencia y una gran dosis de disciplina. Sin embargo, después de mi experiencia pasada, creo que hay una forma de acelerar el proceso: identificar y fortalecer constantemente el eslabón más débil.



Casi todos los neófitos GTDianos empiezan por el principio –duh! Quiero decir, se enfocan casi exclusivamente en la primera o primeras etapas del proceso GTD. Buscan un bandeja y empiezan a recopilación cosas, hacen un poco de procesamiento y se vuelcan en la organización.


Utilizar herramientas –especialmente herramientas de software– para organizar listas, resulta extremadamente atractivo. Tanto es así que muchos terminamos cayendo en una espiral de pruebas y cambios continuos de herramientas, y nunca salimos de ahí. 


Otras veces, tras la emoción de los primeros días, empezamos a olvidar la recopilación o el procesamiento de las bandejas de entrada, con lo que nuestro sistema comienza a quedarse incompleto –y por ende, dejamos de confiar en él. 


Muchos dedican tiempo a la ejecución, pero no tienen claro cómo aplicar prioridades, decidir por dónde empezar o utilizar el sistema de contextos. 


Y lo peor, casi ningún principiante realiza una revisión consistente y periódica de su sistema.


Tenemos que tener clara una cosa: nuestro sistema GTD es tan robusto como el más débil de sus eslabones. No importa si tienes la última herramienta para organizar listas y contextos; si no realizas revisiones periódicas tu sistema se vendrá abajo rápidamente. 


De nada sirve procesar tus bandejas de entrada de forma diligente; si no estás recopilando todo –absolutamente todo– lo que forma parte de tus responsabilidades, jamás podrás confiar y hacer funcionar tu sistema.


Por tanto, la estrategia para que nuestro sistema GTD funcione como un motor bien engrasado es muy simple: identificar constantemente cuál es el eslabón más débil y fortalecerlo. 


Sólo cuando todos los eslabones son lo suficientemente robustos, empezamos a obtener los verdaderos beneficios de GTD.


En mi experiencia, la mayoría de las ocasiones el eslabón más débil suele ser la revisión periódica. Así que es ahí donde debemos hacer un esfuerzo extra, concentrar toda nuestra energía y atención, y asegurarnos de que la hora semanal de revisión del sistema se convierta en algo natural para nosotros. 


Otro punto crítico es la recopilación: no conozco mucha gente que haya sistematizado la captura en todo lugar y momento, por lo que muchos sistemas GTD son incompletos y poco confiables.


Así que ha llegado el momento: dedica unos minutos a analizar tu implementación de GTD y encuentra el eslabón más débil. Después… ¡ya sabes lo que tienes que hacer! ;-)


¿Qué tal funciona tu sistema GTD? ¿Sabes cuál es su eslabón más débil? Comparte tu experiencia con nosotros en un comentario.
Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.
Foto por slideshow bob (via Flickr)
Leer más...

Escuelas de Negocios y fútbol, una excepción a la mediocridad


Las Escuelas de Negocios españolas se cuentan entre las mejores del mundo. Son una gratísima excepción del sistema educativo español, que lleva lustros instalado en la mediocridad. ¿Razones del éxito? Hay muchas, compartidas con las que explican el éxito, también global, de los clubes españoles de fútbol.
Acaba de publicarse el llamado Informe Pisa que cada dos años evalúa el nivel de los sistemas educativos, mediante la sencilla fórmula de comprobar lo que saben los estudiantes de enseñanza media en los diferentes países. Como de costumbre, los resultados españoles son manifiestamente mejorables. 
Con esa materia prima no es extraño que en otro ranking educativo, el de Shangai, este sobre los estudios universitarios,  no aparezca ninguna universidad española entre las 200 mejores del mundo.
Es necesario cambiar la situación, no por el prurito deportivo de alcanzar una medalla sino por la obligación moral de proporcionar a los jóvenes españoles una educación que permita su desarrollo personal y profesional. Teóricamente, el cambio no es tan díficil, lo difícil es congregar decisión política suficiente para poner el cascabel al gato.
En este panorama de decepción y mediocridad hay, sobre todas, una muy notable excepción: las escuelas de negocios. Aunque Esada, Iese e Instituto de Empresa son distintas, las tres coinciden el en el top tende los muy numerosos rankings sobre escuelas de negocios en Europa y el mundo se publican cada año. 
¿A qué se debe la diferencia de posición global entre las Universidades y las Escuelas de Negocios?. La causa no es única y enumerar todas sería casi imposible, pero ahí van las que para un servidor de ustedes las explicaciones fundamentales:
Son insituticiones privadas, cuya vida depende de su capacidad para impartir una enseñanza de nivel;
Tienen libertad para cambiar los planes de estudios y el profesorado;
Cobran unos más que regulares precios de matrícula, que deben justitificar cada día. Los fees son altos, pero se facilita financiación bancaria barata;
Los alumnos cursan un MBA, un EMBA o cualquier otro programa por interés propio y saben que su futuro profesional en buena medida depende del aprovechamiento de las enseñanzas.
Ya digo que todas a estas causas se  podrían desmenuzar e incluso añadir otras, pero cualquiera de ellas sirve para explicar el éxito de las Escuelas de Negocios y, correlativamente, fracaso global de la universidad española, comida por la endogamia, la rutina y la burocracia.
Clubes de fútbol
No puede ser una casualidad que este nivel de excelencia planetaria de las Escuelas de Negocio españolas lo comparta otro sector que nada tiene que ver con el educativo: el fútbol, donde Barça y Madrid son marcas de reputación y éxito igualmente universales. 
También en el caso del fútbol el papel del sector público es periférico: mantener el orden en los estadios y poco más. En el fútbol cada club establece sus planes, sin intromisión de la alcaldía o autonomía correspondiente.
¿Se imaginan si la universidad mal llamada pública estuviera gobernada con los criterios de las escuelas de negocios o de los clubes de fútbol?.



Escuelas de Negocios y fútbol, una excepción a la mediocridad

Leer más...

Tomar una decisión



Hoy quiero aprovechar el blog para compartir un cuento de Jorge Bucay: El centauro
Había una vez un centauro, que, como todos los centauros, era mitad hombre y mitad caballo.
Una tarde, mientras paseaba por el prado sintió hambre.
—¿Qué comeré? –pensó— ¿Una hamburguesa o un fardo de alfalfa, un fardo de alfalfa o una hamburguesa?
…Y como no pudo decidirse, se quedó sin comer.
—¿Dónde dormiré? –pensó— ¿En el establo o en un hotel, en un hotel o en el establo?
…Y como no pudo decidirse, se quedó sin dormir.
Claro, sin comer y sin dormir el centauro se enfermó.
—¿A quién llamar? –pensó— ¿A un médico o a un veterinario, a un veterinario o a un médico?
…Enfermo y sin poder decidir a quién llamar, el centauro se murió.
La gente del pueblo se acercó al cadáver y sintió pena.
—Hay que enterrarlo –dijeron— ¿Pero dónde? ¿En el cementerio del pueblo o a campo traviesa, a campo traviesa o en el cementerio del pueblo?
…Y como no pudieron decidirse, llamaron a la autora del libro que, ya que no podía decidir por ellos, revivió al centauro.
Vale, no nos vamos a poner tremendistas y no vamos a quedarnos sin comer por no tomar una decisión, pero me ha parecido una buena forma para reflexionar sobre la parálisis que provoca a veces la toma de decisiones.
¡Cuántas veces hemos visto acciones fundamentales para una compañía, que se han dejado de aplicar o se han aplicado demasiado tarde por una demora en la decisión! ¡Cuántos trenes hemos dejado pasar en nuestra vida por quedarnos bloqueados ante un dilema!
Jorge Valdano decía “el que duda, pierde” Si no decides, la vida (o alguien más) lo hará por ti, y no siempre te va a gustar el resultado. No debemos dejarnos llevar a remolque por el mundo que nos rodea, no debemos dejar que las circunstancias decidan por nosotros. Es muy complicado que todo salga siempre bien si lo “dejamos estar” por no tomar una decisión. A veces sale “cara” pero ¿cuántas más sale “cruz”?
Si quieres conseguir algo, si tienes un objetivo, cualquier aspiración (aunque sea quedarte tal y como estás) cuando llegues a una encrucijada, toma una decisión. Es la única manera de hacer que las cosas vayan por donde tú quieres.
Mucha gente piensa: ¿y si la decisión es errónea?
 La peor decisión de todas es no tomar ninguna. Para evitar las consecuencias de una mala decisión están los seguimientos de los planes de acción, el análisis de esas consecuencias, los objetivos parciales… (por supuesto estoy contando con que la decisión ha sido meditada y no se ha tomado lanzando una moneda al aire). Con esas herramientas y algunas más, podemos comprobar la calidad de la decisión y tomar una u otra, ver cómo se desarrollan las cosas y hacer los ajustes que necesitemos según los resultados de la misma.
Pero es que, además, tenemos que tener claro que NINGUNA DECISIÓN ES CORRECTA AL 100%. Lo más que puedes hacer es verlo en términos porcentajes, de mayor o menor probabilidad, de mejor o peor, pero nunca será una decisión perfecta. Cuando elegimos siempre hay algo que se queda fuera.
Por otro lado, no te olvides de una cosa: “agua pasada no mueve molinos”. Si has tomado una decisión y has actuado en consecuencia, ya está hecho. Pensar continuamente si podías haber tomado otra, no sirve de nada.
Analiza, ajusta, aprende, pero no te mortifiques.  Hay que decidir, a veces acertamos y a veces no, es una realidad. Tratemos de hacerlo de la mejor manera posible y usémoslo para avanzar.
 La vida es una elección continua. Que no te pase como al centauro, decídete.

Tomar una decisión



Leer más...

Algunas claves al diseñar el Plan de Negocio (I)



Algunas claves al diseñar el Plan de Negocio (I) Habitualmente pasan por mis manos bastantes planes de negocio que, aunque formalmente recogen todos los puntos necesarios, no consiguen transmitir ese “algo” especial que tiene su proyecto y acaban siendo desechados.

Podemos llenar de datos cada uno de los apartados, pero en mi opinión la clave es resolver la pregunta que ronda la mente de la persona que lee el plan de negocio en cada apartado.


En general, se tiende a descargar uno de los cientos de plantillas que hay para crear planes de negocio e ir rellenando de forma solícita lo que pide la plantilla, sin reflexionar sobre si es esa la mejor forma de transmitir el mensaje
Y es que un plan de negocio se debe plantear de forma diferente en función de lo que se desee conseguir: no es lo mismo escribirlo para buscar inversores privados (business angels), fondos de capital riesgo o para pedir dinero a un banco… o incluso para uno mismo. A veces el emprendedor cae en la mentira de pensar que el plan de negocio es necesario sólo si va a pedir dinero ajeno…. cosa completamente incorrecta. Un plan de negocio es una herramienta de reflexión, que ayuda a enfocar y concretar muchas ideas, además de como marco para la toma de decisiones.


Dicho esto, el plan de negocio es algo vivo, y no debemos obsesionarnos en cumplirlo… ya que irán cambiando con las circunstancias del mercado, competencia o incluso modelo de negocio.


Como os podeos imaginar, hay casi tantas formas de plantear correctamente un plan de negocio como inversores, pero en general, y desde mi punto de vista, hay algunos mínimos. Uno de los primeros es relativo a su forma de presentación: debería ocupar como mucho unas 15-25 paginas, dejando como anexos todos los datos y detalles adicionales, con letra de un tamaño fácilmente legible. Su diseño deber resultar muy visual, utilizando diagramas y gráficos allí donde sea posible.


En general, creo que hay muchísimas herramientas que pueden facilitar mucho la creación de un plan de negocios convincente e innovador (curvas de valor, mapas de empatía, business model canvas…) y que habitualmente el emprendedor no conoce, así que intentaré mencionar algunas y su papel en el famoso business plan.

RESUMEN EJECUTIVO

El resumen ejecutivo debe tener una extensión máxima de 1-2 páginas, resultar muy sencillo de leer y ser auto contenido. Debe transmitir suficiente información para que el lector pueda decidir si sigue leyendo o no, lo que hace que su redacción sea una de las partes más críticas. Debe estar redactado de forma clara, expresando los puntos clave del proyecto, pero sin caer en un excesivo detalle.
Al menos debe recoger:
  • Descripción del proyecto: Un sólo párrafo donde se debe describir el proyecto y la necesidad que resuelve para el cliente.
  • Valor competitivo, mercado y clientes: Describe por qué tendrá éxito el proyecto, a que mercado va dirigido (tamaño, crecimiento…etc) y que perfil tiene el cliente o clientes… en una palabra: a quien y cuanto se va a vender
  • Requisitos de financiación: cuanto dinero hace falta y que TIR a 3/5 años se planea dar.
  • Equipo: Quienes son y por qué son los mejores para éste proyecto
  • Aspectos críticos del plan
CLAVESDespertar el interés y la curiosidad del lector para que lea el resto.
¿QUE PREGUNTA RESUELVE?¿De que va el proyecto? ¿Me interesa seguir leyendo? ¿Cuanto piden?

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO

Una descripción del proyecto ampliada, de una página, en la que concepto del negocio quede perfectamente claro. Aquí lo importante es transmitir ese “algo” especial que tiene el proyecto y que lo diferencia de la competencia. Como dice Fernando Trías de Bes:
“Emprendedor es aquel que tiene una visión única sobre una idea común
CLAVESVisión clara y comprensible de cual es el proyecto, sus claves y el entorno.


¿QUE PREGUNTA RESUELVE?¿De que va exactamente el proyecto? ¿Que quieren hacer? ¿Hay negocio detrás de esa oportunidad?

MERCADO

En este apartado se detalla como primer punto en qué mercado se va a competir, su volumen (en millones de euros/años, por ejemplo, aunque se puede hablar de tamaño –numero y tipo de empresas) y tasa de crecimiento.
Para mi es interesante recoger una indicación de en que “momento” está el mercado, ya que permite hacerse una idea a largo plazo de la sostenibilidad del negocio.


momento_mercado
Una vez identificado los datos “macro” del mercado, se debe pasar a tipificar al cliente objetivo del producto o servicio: ¿quien es? ¿Nos vamos a dirigir a todos por igual o hay varios segmentos diferentes que deben ser atendidos de forma diferente? ¿Cuales son las personas importantes en la cadena de compra (recomendador, decisor, usuario final…) y a cual y cómo nos vamos a dirigir? 

En este sentido, suele ser interesante utilizar un mapa de empatía (os recomiendo la presentación de Maribel Rincón) para entender al cliente, sus motivaciones…etc.



Otro de los aspectos clave es el estudio de competencia: tipo, cantidad, principales “players”… No sólo se deben transmitir cómo compiten a nivel cuantitativo, sino también su forma de entender el mercado (lo que puede dar lugar a interesantes oportunidades). A mi me gusta hacer este análisis utilizando las curvas de valor descritas en el libro “La estrategia del océano azul” sobre de las que hablamoshace algún tiempo, y que permiten además identificar los puntos clave de competencia del sector.


Uno de los errores clásicos cuando se valora a la competencia es no incluir, o al menos tener en cuenta productos o servicios sustitutivos o complementarios (como hemos dicho en algún otro momento, si tenemos un cine los productos sustitutivos son salir a cenar…etc.)


Finalmente, en cuanto a la competencia creo que es importante hacer un pequeño análisis de cómo esperamos que se comporten una vez el producto se introduzca en su mercado. ¿Nos ignorarán (lo mejor que puede pasar!)?¿Intentos de adquisición?…etc.


Uno de los errores que en general pecan/pecamos todos los  en España es su falta de visión internacional… ¿por que no competir a escala global, o en otros mercados en una segunda fase?. Si es así, es recomendable hacer al menos una descripción somera de la intención, tipos de mercado y planteamiento competitivo.
Por último, a mi personalmente me gustaría encontrarme (aunque nunca he tenido la suerte de verlo) un gráfico de análisis del entorno (similar al que mostré en esta presentación) donde se identifiquen al menos las principales fuerzas que van a influir sobre el proyecto (de industria, de mercado, macroeconómicas y tendencias)
CLAVE: Demostrar conocimiento del entorno competitivo, dejar claro que hay negocio y que se conoce a los clientes y a los competidores.


¿QUE PREGUNTA RESUELVE?¿Hay clientes? ¿Saben quienes son y han pensado cómo dirigirse a ellos? ¿El mercado parece capaz de responder bien al proyecto?

VALOR DIFERENCIAL Y VENTAJAS COMPETITIVAS

Este es uno de los puntos más críticos, puesto que pretende desvelar el “mojo” del proyecto, la salsa secreta que hará que triunfe.
Para mí la mejor forma de empezar es a través del modelo de negocio, que da una visión global de cómo pretende competir la compañía y cuales son sus claves principales. 


Para ello, la mejor forma de plasmarlo a mi juicio es utilizando un "Business model canvas”, propuesto por A. Osterwalder… puedo dar fe que es una genial herramienta para diseñar  innovadores (yo lo utilizo a menudo, aquí puedes ver sus componentes)
bmc

Este apartado debe dejar meridianamente claro la proposición única de valor de la compañía, (lo que al final se traduce en responder a la pregunta: “¿Porque nos van a comprar a nosotros y no a la competencia?”).  innovadores son en buena parte responsables de compañías que desafiaron el establishment….


Para ello es importante dejar claro que enfoque competitivo se va utilizar para resolver el trabajo que necesita nuestro cliente (autentica clave del modelo): ¿vamos a competir sobre las mismas variables que actúa nuestra competencia (rendimiento) o vamos a identificar necesidades no resueltas del cliente? (usabilidad…). además, es importante conocer cuales son las reglas y principios inmutables del mercado para poder explicar cómo se van a romper (punto que ya se habrá empezado a esbozar mientras se crea la curva de valor)


Un “truco” que aporta credibilidad al proyecto es la existencia de uno o varios clientes dispuestos a involucrarse en alguna fase del desarrollo del producto o servicio (modelo de cocreación), dando feedback y ayudando a conseguir un producto cercano a las necesidades del mercado.


De forma adicional, en este punto es especialmente importante tratar varios aspectos:
  • ¿Como vamos a reaccionar cuando la competencia se aperciba de la presencia de nuestra compañía? ¿Existe un “Plan B”?
  • ¿Cuales son los pasos futuros para seguir manteniendo la ventaja competitiva? ¿Como va a evolucionar el producto?
  • ¿Que barreras de entrada existen para competidores actuales o incluso nuevos players? ¿Es patentable el producto?
CLAVE: Demostrar que existe una necesidad insatisfecha en el cliente (por la que está dispuesto a pagar), y que el producto o servicio que ofrecemos es la mejor forma de resolverla.


¿QUE PREGUNTA RESUELVE?¿Por qué este proyecto va a triunfar sobre la competencia? ¿En que son especiales y por qué?

En la segunda parte de éste artículo hablaremos del resto de puntos a incluir:
  • ESTRATEGIA Y CADENA DE VALOR
  • ANÁLISIS DE SITUACIÓN (DAFO)
  • MOMENTO ACTUAL
  • ASPECTOS ECONÓMICO-FINANCIEROS
  • RIESGOS
  • OTROS

¿QUE OPINAS? ¿QUE OTRAS COSAS INCLUIRÍAS O QUITARIAS?


Algunas claves al diseñar el Plan de Negocio (I)
Leer más...

25 ideas prácticas para trabajar en la oficina



Siempre que voy a una empresa o una organización a dar un seminario me encuentro con un problema similar: “Trabajar en esta oficina es un problema, no hay quien se concentre. Pasan las horas y no saco el trabajo adelante. Me falta tiempo”.

Si lo piensas en frío 8 horas (que en teoría es lo que trabajamos) es una barbaridad de tiempo. Si pusiéramos sobre la mesa todo ese tiempo veríamos que hay de sobra para hacer nuestras tareas. Y mucho más. Así que, ¿dónde fallamos? Interrupciones, distracciones, mala utilización de los tiempos de trabajo, reuniones improductivas, malos hábitos digitales, pérdidas de tiempo online… La lista crece y crece.

El problema es que nos hemos hecho creer que toda la culpa la tiene nuestra oficina o nuestros compañeros. Nosotros poco o nada podemos hacer para mejorar nuestro rendimiento. Pues no, hay montones de gestos, trucos y técnicas que puedes poner en marcha para mejorar tu trabajo en la oficina (la mayoría valen para cualquier ocasión).

#1 No leas el Email a primera hora

Retrasa ese gesto 45 minutos y reserva ese privilegiado momento para concentrarte, hacer y terminar una de las dos o tres grandes tareas de tu día. Una tarea Clave.

#2 Pon un Inbox físico en tu mesa

Es un lugar donde irás poniendo todo el inevitable papeleo (informes, facturas…) que vas recibiendo o te dejan a lo largo del día. En lugar de abarrotar tu mesa lo arrinconas todo en esa caja o bandeja. Al final del día “procesas” y decides qué hacer con todo ese papeleo.

#3 Herramientas de captura siempre a mano

En cualquier momento va a surgir una idea, una tarea, un encargo, un contacto o algo que debes anotar. Si no utilizas una herramienta digital para capturar todo eso (tipo Evernote), ten siempre a mano un bloc de notas donde anotar rápidamente cualquier cosa. Siempre a mano pero a la vez escondido.

#4 “Arrincona” las tareas manuales

Destina los momentos de baja productividad o de mayor cansancio para las tareas manuales, mecánicas y monótonas. Procesar documentos, ordenar papeles, organizar carpetas y ficheros en tu ordenador, comprobar cifras… Hacer todo eso en tus horas de máxima productividad es un error.

#5 Destina momentos para la actividad online

Si en tu día tienes momentos fijos e inamovibles para tu actividad online (blogs, redes sociales…) es mucho más difícil que no sean una distracción. Ahora, si no hay un momento para todo eso entrarás y saldrás una y otra vez sin parar. Elige qué “ventana” del día es la mejor en función de tu carga de trabajo, energía y rendimiento. Por ejemplo: “la última media hora de la mañana me dedicaré a todo eso”.

#6 Utiliza auriculares

Si puedes, hazlo. Puedes escuchar música relajante que estimule tu concentración o bien utilizar un generador de ruido blanco ( SimpleNoise, por ejemplo) que ayudarán a aislar ruidos exteriores. Y aun cuando no escuches nada los auriculares ahuyentan las ganas de interrumpirte que pueda tener algún compañero que pase a tu lado.

#7 Pide concentración a los que te rodean

Un gesto que no demasiada gente hace y que funciona. Antes de empezar una tarea importante reclama a tus compañeros una tregua y un poco de silencio. Lo entenderán perfectamente porque ellos necesitarán eso mismo poco después para poder hacer bien sus tareas. El compañerismo no sólo está en las cervezas después de la oficina.

#8 “Arrincona” tus llamadas de teléfono

Muchas de las llamadas que haces sabes que las tienes que hacer por adelantado. En lugar de salpicar todo tu día llamando ahora, luego, más tarde, concentra todas las llamadas que puedas en el mismo tramo del día (por ejemplo 30 min.) y haz una ronda de llamadas.

#9 Reduce y limita tus salidas

Hay personas (clientes, proveedores, compañeros…) que lo primero que te dicen para tratar cualquier tema es: “¿por qué no nos vemos y lo hablamos?”. El teléfono, una videoconferencia… hay formas de tratar en remoto casi cualquier tema y son más respetuosas con tu tiempo que hacer una salida. Y si tienes que visitar a alguien, no lo hagas a media mañana o media tarde, o romperás por completo tu ritmo de trabajo.

#10 Cuenta y comunica tus rutinas

Que tus compañeros, colaboradores y clientes conozcan tus rutinas de trabajo. Cómo te organizas, cómo haces tus tareas, en qué momentos estás más concentrado… Comunicar eso hará que tú les des un servicio mejor, que colabores mejor, que trabajes mejor con ellos y para ellos. Anima al resto a que hagan lo mismo. (El problema es que casi nadie hace esto.)

#11 Reduce y limita tus reuniones

Cuando te convoquen a una reunión, pregúntate si procede, si tienes que asistir, si vas a aportar algo, si te va a aportar algo a ti. Si no es así, habla con el responsable para hacérselo saber. Dejarte liar por cualquier reunión es nocivo a corto y largo plazo (porque luego siempre va a más).

#12 Prepara tus reuniones

Si finalmente tienes que asistir, prepáralas. No vas de paseo al campo. Estás trabajando. A) Acuerda cuánto va a durar B) Averigua de qué se va a hablar C) Si tienes que aportar algo prepáralo D) A la salida ten muy clara tu próxima tarea.

#15 Acuerda “periodos de silencio”

Si con nuestros compañeros no nos cuesta hablar para organizar una cena de empresa, ¿por qué nos cuesta tanto organizarnos en el trabajo? Podéis acordar tener periodos de silencio, de tregua, de tranquilidad, donde TODOS podréis trabajar y rendir mejor. Al final todos pasáis por lo mismo y necesitáis soluciones comunes a un mismo problema: ruido+interrupciones.

#16 Recopila información online antes

Al preparar documentos, presentaciones, informes, estudios… es normal capturar información de Internet. El problema es que ahí, las posibilidades de distraernos se multiplican por mil. Recopila toda la información que puedas antes de empezar a teclear y te costará mucho menos terminar ese documento.

#17 Antes de empezar revisa tu Planificación

Un ejercicio que te llevará 5 minutos que te servirá para dos cosas: A) Asegurarte que lo que habías planificado para hoy es, en efecto, lo que debes hacer B) Visualizar el día que te espera y detectar las tareas más importantes. Es como el “trailer” de tu día de trabajo.

#18 Haz descansos frecuentes

Haz pausas y “descansos activos” entre tareas. Y eso significa hacer algo completamente distinto a lo que hacías (ponerte a chatear no es descansar). Aléjate de tu mesa, haz estiramientos, relájate, sal fuera… A partir de cierta hora no rindes más y mejor sino menos y peor. Hay que saber descansar bien para ofrecer calidad y agilidad.

#19 Utiliza la Técnica Pomodoro

Esta técnica en la práctica estimula tu concentración e intensidad. Puedes utilizarla de forma puntual (si tú o tus compañeros tienen un día demasiado “festivo”) o de manera continuada, como tu forma de trabajo habitual.

#20 “No me pases llamadas, estoy fuera”

Si vas a necesitar una o dos horas para terminar una tarea importante, pide en recepción o a tus compañeros que no te pasen llamadas. Di que vas a salir fuera a una reunión (aunque sea mentira). Terminarás tu tarea (muy bien) y luego podrás devolver las llamadas cuando tú decidas. (Lo mismo aplicable a tu teléfono móvil, que debe estar en silencio y boca abajo. ¡El buzón de voz funciona de maravilla!)

#21 Combate al interruptor

Hay gente que nació para hacer gracietas, molestar, parlotear y no dar un palo al agua. Llevan la vagancia en su ADN. Sé tajante y expeditivo con ellos. Como te vean tibio o incluso interesado en sus chorradas, te utilizarán como público y no pararán de hacer visitas a tu mesa. Ser exigente con tu Productividad requiere mantenerse firme, tajante y hasta enérgico con esos interruptores. O eso, o te acribillarán y sufrirás.

#22 Aprovecha la hora de la comida

Haz todo lo posible por no comer en tu mesa de la oficina. Aun cuando te hayas llevado la comida de casa puedes salir fuera o encontrar algún rincón alejado de tu monitor. Si aprovechas bien esa 1-2 horas de la comida, puedes hacer más en tu día y recuperar fuerzas para afrontar lo que queda del día.

#23 Utiliza las tareas de baja intensidad

Si estás despistado, espeso o hay mucho ruido a tu alrededor puedes echar mano de ciertas tareas de baja intensidad productiva pero útiles al cabo. Algunos ejemplos que yo practico: ordenar-limpiar mi Evernote, actualizar mis filtros y reglas en Gmail, actualizar mis suscripciones en GReader, revisar estadísticas de visitas, seleccionar o guardar en PDF artículos de interés, etc.

#24 Planea el día siguiente por adelantado

Destina los últimos 15-20 minutos a elaborar la lista de tareas que vas a hacer mañana. De todo lo pendiente que hay por hacer qué se tiene que hacer mañana y qué tareas son las más importantes. Hacer esa “foto” por adelantado te ayuda a empezar con más ritmo e intensidad. (Es un fantástico —créeme— hábito que animo a todo el mundo a practicar.)

#25 Antes de marchar “resetea” todo

Dedica los últimos dos minutos a recoger y limpiar tu mesa. Será como el ritual que te ayudará a “resetear” toda la actividad del día. Y al día siguiente, cuando llegues para empezar, la visión de una mesa despejada y limpia te transmitirá más calma que otra cosa. El caos es divertido pero no funciona.

25 ideas prácticas para trabajar en la oficina



Leer más...

10 trucos para agilizar el cerebro



 

Albert_Einstein.jpg

10 trucos increíblemente fáciles para convertir tu cerebro en una poderosa máquina de pensar.
Existen dos principios básicos para mantener la agudeza y salud mental a medida que se envejece: la variedad y la curiosidad. Cuando todo lo que haces se convierte en una “naturaleza arraigada”, es hora de acometer un cambio.

Tell a Friend

Si puedes hacer el crucigrama hasta con los ojos cerrados, es hora de que cambies a un nuevo reto para poder sacarle el mejor rendimiento a tu cerebro.

La curiosidad sobre el mundo que te rodea, el cómo funciona y el cómo entenderlo, mantendrá a tu cerebro funcionando a más velocidad y de forma más eficiente. Usa las ideas expuestas bajo estas líneas para emprender tu búsqueda del buen estado mental.

1. Usa tu otra mano

Pasa el día haciendo cosas con tu mano no dominante. Si eres zurdo abre las puertas con la mano derecha. Si eres diestro intenta usar las llaves con la mano izquierda. Esta sencilla tarea hará que tu cerebro establezca algunas conexiones nuevas y tenga que repensar la forma de realizar las tareas diarias. Ponte el reloj en la mano contraria para que recuerdes el reto del cambio de mano en las tareas.

2. Juegos mentales

Los juegos son una forma maravillosa de excitar y retar al cerebro. Los sudokus, crucigramas y juegos electrónicos tipo “brain training” son formas estupendas de mejorar la agilidad cerebral y la capacidad de memorizar. Estos juegos se basan en la lógica y en las capacidades verbales, matemáticas, etc. Además son divertidos. Se obtiene más beneficio practicando estos juegos un poquito cada día (15 minutos, más o menos) que haciéndolo durante horas.

3. Alimentar al cerebro

Tu cerebro necesita que comas grasas saludables. Céntrate en las grasas de pescado como las del salmón salvaje, frutos secos como las nueces, y aceites como el de linaza u oliva. Ingiere más esta clase de alimentos y reduce las grasas saturadas. Elimina por completo los ácidos transgrasos de tu dieta.

4. Ir por sitios diferentes

En coche, o a pie, busca nuevas rutas para llegar a donde quiera que vayas. Este pequeño cambio en la rutina ayuda al cerebro a practicar con la memoria espacial y las direcciones. Intenta cambiar de acera y altera el orden en que visitas tus tiendas preferidas para así cambiar la rutina.

5. Adquiere una nueva habilidad

Aprender una nueva habilidad pone a trabajar a múltiples áreas cerebrales. Tu memoria entrará en juego, aprenderás nuevos movimientos y asociarás las cosas de un modo diferente. Lee a Shakespeare, aprende a cocinar o a construir un avión con palillos, todo sirve para retar al cerebro y darte cosas nuevas en las que pensar.

6. Romper rutinas

Nos encantan las rutinas. Tenemos hobbies y pasatiempos que podemos hacer durante horas. Pero cuanto más nos habituamos a una tarea más se convierte en una naturaleza arraigada y menos trabaja nuestro cerebro al hacerla. Para ayudar de verdad a que tu cerebro se mantenga joven, rétalo. Cambia la ruta hacia el supermercado, usa tu mano contraria para abrir las puertas y cómete primero el postre. Todo esto forzará a tu cerebro a despertarse de sus hábitos y a prestar atención de nuevo.

7. Apréndete los números de teléfono

Nuestros modernos móviles memorizan todos los números que nos llaman. Nadie ha vuelto a esforzarse en recordar los números de teléfono, pero es una estupenda actividad para ejercitar la memoria. Apréndete un nuevo número de teléfono cada día.

8. Elegir un nuevo pasatiempo

Encuentra algo que te cautive, que puedas hacer fácilmente en casa y que no cueste demasiado dinero. Haz fotografías con una cámara digital, aprende a dibujar o a tocar un instrumento, practica nuevos estilos de cocina o escribe. Todas estas son buenas elecciones.

9. Leer libros distintos

Toma un libro que verse sobre un asunto que te sea completamente novedoso. Lee una novela que transcurra en el antiguo Egipto. Aprende algo de economía. Existen multitud de libros populares excelentes que tocan temas de no-ficción y que además de entretener cumplen el cometido de enseñar un montón de cosas sobre un tema concreto. Conviértete cada semana en un experto en algo nuevo.

Diversifica un poco tus lecturas, abandona los temas que te son familiares. Si normalmente lees libros de historia, pásate a una novela contemporánea. Lee a autores extranjeros, a los clásicos y elige otros al azar. Tu cerebro no solo se verá beneficiado por tener que trabajar imaginando otros períodos históricos, otras culturas y otras gentes, sino que además obtendrás historias interesantes que contarle a los demás, lo cual te hará pensar y establecer conexiones entre la vida moderna y las palabras.

10. Hacer listas

Las listas son maravillosas. Hacer listas nos ayuda a asociar unos datos con otros. Haz una lista de los lugares a los que has viajado. Haz una lista de todas las comidas sabrosas que has probado. Haz una lista con los mejores regalos que has recibido. Haz una lista mental diaria para ejercitar a la memoria y para conseguir nuevas conexiones cerebrales.

Pero no dependas demasiado de ellas, haz una lista con todo lo que necesitas comprar pero luego trata de no usarla en el supermercado. Usa la lista una vez que hayas metido todos los productos en la cesta simplemente para comprobar tu memoria. Haz lo mismo con tu agenda de quehaceres diarios.

Lista creada por fiebre azul.
Publicada el 05.11.2010 a las 12:29h.



10 trucos para agilizar el cerebro

Leer más...

Subirse al Balcón


Subirse al Balcón es una herramienta fundamental, tanto para quienes ejercen liderazgo, coaching, o para quienes quieran tomar el control de sus vidas.
Cuando enfrentamos un desafío adaptativo, quiebres, problemas personales, u otro tipo de interrogantes e inquietudes, las causas o los problemas mismos no siempre aparecen a primera vista. A veces estamos tan inmersos en ellos, que no somos capaces de verlo. Para esto, necesitamos tomar perspectiva o, en otras palabras, “subirnos al balcón”.

Ahora, ¿qué es subirse al balcón?
Imaginémonos como anfitriones de una fiesta, donde el objetivo es que los invitados lo pasen fantástico. ¿Qué requerería eso? Sin duda una buena combinación de invitados, música, comida, bebida, ambiente y buena onda. Pero no bastan los insumos por separado sin una buena gestión de los mismos. Para ello deberemos controlarlos de manera individual y en su conjunto. Además, tendríamos que recorrer las mesas, hablar con los invitados, bailar de vez en cuando, darle feedback al DJ, chequear los stocks del bar y la cocina, etc.

La pista de baile sería el mejor indicador del éxito. Ahí se concentra, principalmente, la energía que definirá si la fiesta está buena o mala. Pero cuidado: si la fiesta está buena y estoy con la pareja de mis sueños, la tentación será permanecer ahí “hasta que las velas no ardan”. Pero como anfitrión eso sería un lujo que no me puedo dar. Ahora, si la fiesta es un desastre y no me doy cuenta, todo el esfuerzo invertido habrá sido en vano. Necesitamos subir al balcón de vez en cuando, pues desde la pista de baile se pierde perspectiva y visión del contexto.

Desde el balcón comprendemos, que el modo como hacemos las cosas, no es el único posible. Si logramos ver que detrás de las pautas, normas y procedimientos se sostienen ciertos supuestos, valores, hábitos y actitudes, comprendemos que las normas pueden ser inadecuadas, o incluso pueden ocultar un problema.

Lo mismo pasa en nuestras relaciones laborales, profesionales, personales y familiares. El día a día, la falta de tiempo, y la máxima concentración en nuestras responsabilidades, no nos permiten ver más allá. 

Así, un padre de familia, tan concentrado en su trabajo, al no subir al balcón de su familia, no ve así, por ejemplo, que sus hijos necesitan atención. 

Un gerente, tan concentrado en su responsabilidad de dirigir, no ve que su asistente tiene una actitud fuera de lo común, porque tiene un problema familiar. 

Quien ejercer Coaching, si no se sube al balcón, no puede verse así mismo interactuando con su coachee, dejando de lado detalles importantes que podrían ser de gran apoyo a este último.

Desde el balcón, es como ver "the picture", obteniendo datos relevantes. Volviendo al ejemplo de la pista de baila, desde el balcón podemos ver que la gente no está bailando porque la música no es la adecuada, podemos ver quienes bailan y quienes no, si falta algo para comer, para tomar, quienes se han ido, etc. Desdel el balcón obtenemos información muy importante para nuestra toma de decisiones.

Ahora, el objetivo no es solo quedarse mirando desde arriba, sino "bajar" a intervenir dada la nueva información que poseemos. "Bajar a la pista" para contrastar lo que vemos con la realidad. Esto es, que un padre al lograr subir al balcón, observe que sus hijos tienen un problema, para luego bajar a conversar con ellos e indagar qué les pasa. O, que un gerente, vea con perspectiva y note el cambio de ánimo de sus asistente, e intervenga con respeto, indagando su situación.

Mi invitación, es que comiencen a "subirse al balcón" de sus vidas, observen que están haciendo bien, que hacen mal, qué les falta por hacer, que necesitan, y que necesitan otros de parte de ustedes, para luego "bajar" a realizar las acciones necesarias de acuerdo a lo visto desde arriba.

¿Será que a los políticos chilenos les falta subirse mucho al balcón?
Leer más...